Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha adoptado una postura cautelosa y matizada en la COP30 de Belém durante la evolución de la cita, haciendo hincapié tanto en el optimismo sobre el crecimiento de las energías renovables como en la preocupación por los persistentes desafíos climáticos.
“El año pasado dijimos que el mundo avanzaba rápidamente hacia la era de la electricidad, y hoy es evidente que ya hemos llegado a eso”, afirmó Birol en su intervención en la COP30. Destacó el rápido crecimiento de la energía solar y un sorprendente resurgimiento de las perspectivas de la energía nuclear, lo que señala una transición positiva en el panorama energético mundial.
Emisiones
Sin embargo, el tono de Birol se ve atenuado por graves advertencias: “las emisiones anuales mundiales de CO2 relacionadas con la energía alcanzaron un máximo histórico de 38.000 millones de toneladas en 2024 y se mantendrán en torno a este nivel hasta 2050” con las políticas actuales. Observó que, a pesar de los avances, el mundo está en camino de superar regularmente el límite de 1,5 °C de temperatura para 2030, un umbral crítico establecido en el Acuerdo de París. Haciéndose eco del último informe Perspectivas Energéticas Mundiales de la AIE, Birol subrayó que “el crecimiento del despliegue de energías renovables es significativo, pero las inversiones en redes eléctricas se están quedando rezagadas, lo que plantea desafíos de integración”.
En una contundente crítica, advirtió que “el cambio climático está perdiendo protagonismo —y rápidamente— en la agenda política energética internacional”.
Presencia en la COP30
La presentación del informe de la AIE en la COP30 ha estado marcada por la controversia, tras la reintroducción del escenario de «Políticas Actuales» que proyecta un crecimiento de la demanda de petróleo y gas natural del 16% hasta 2035 y más allá hasta 2050. Birol defendió la decisión de incluir múltiples escenarios para abordar las «incertidumbres» políticas y económicas, así como las «diferentes visiones» sobre el futuro de la energía, señalando que la agencia recibe «sugerencias, críticas y presiones de todas partes, no solo de un gobierno, sino de muchos gobiernos y partes interesadas, todos los días».
El director de la AIE también destacó que el cambio en las perspectivas del gas natural se debe principalmente a la política gubernamental modificada en Estados Unidos, que apoya tanto el consumo como la exportación, un contexto que subraya las crecientes tensiones geopolíticas en torno a la transición energética global.




















































































