El presidente de Argentina, Javier Milei, anunció esta semana una reducción de los impuestos que pagan los productores agrícolas cuando venden sus cultivos al exterior. La medida beneficiará especialmente al trigo, la cebada y la soya, tres de los principales productos de exportación del país.
A partir de junio de este año, los impuestos para el trigo y la cebada bajarán del 7,5% al 5,5%. En el caso de la soya, el gobierno aplicará una reducción mensual de hasta 0,5% desde enero de 2027, siempre que la recaudación fiscal lo permita.
En términos simples, el gobierno dejará de quedarse con una parte más pequeña del dinero que generan los agricultores cuando venden sus cosechas al extranjero. La meta es que los productores tengan mayor rentabilidad y, como resultado, vendan más al exterior, lo que traería divisas al país.
Milei explicó que esta baja es posible gracias a que su gestión ha reducido el gasto público. “Vamos a seguir achicando el tamaño del Estado para poder devolverles a los argentinos el dinero que les corresponde”, aseguró. Anticipó que el próximo año reducirá impuestos para las industrias automotriz, petroquímica y de maquinaria.
A pesar de los beneficios anunciados, varios analistas y entidades del sector agroindustrial advierten que la medida resulta insuficiente frente a la pérdida de competitividad acumulada en los últimos años y al complejo contexto internacional. La reducción para la soya recién comenzará en enero de 2027 y estará condicionada al cumplimiento de metas de recaudación fiscal, lo que introduce incertidumbre entre los productores, quienes necesitan señales claras para planificar la siembra.


















































































