Bolivia tiene cuatro parques eólicos, todos son estatales. Todos fueron construidos con financiamiento público y cooperación internacional. Chaco Energías quiere innovar y cambiar ese paradigma.
La empresa, subsidiaria de YPFB Corporación, lleva más de dos décadas generando electricidad con turbinas a gas en su planta de Carrasco, en el trópico cochabambino. Tiene 140 megawatts instalados y una trayectoria sólida en el mercado eléctrico mayorista boliviano. Pero el sistema eléctrico nacional está cambiando. La incorporación acelerada de energías renovables desplaza progresivamente a las termoeléctricas. Frente a ese escenario, Chaco Energías decidió adelantarse.
Su apuesta se llama Percheles. Es un parque eólico proyectado para 100 megawatts con 16 aerogeneradores. El proyecto está ubicado en el municipio de Cabezas, provincia Cordillera del departamento de Santa Cruz. Si logra el financiamiento, sería el primer parque eólico con financiamiento de origen privado en Bolivia. Una distinción que no es menor en un sector donde el Estado ha sido, hasta ahora, el actor constructor.
Evento
El pasado miércoles, Chaco Energías organizó un taller en el Hotel Los Tajibos de Santa Cruz. Convocó a abogados, ambientalistas, especialistas técnicos y actores del sector político y económico. El objetivo era claro: identificar riesgos y oportunidades antes de salir a buscar inversores.
«Es un taller que busca identificar hallazgos, oportunidades y riesgos para terminar el desarrollo de nuestro proyecto», explicó Alejandro Torres, gerente general de Chaco Energías. «Con esos hallazgos veremos cómo podemos seguir avanzando para conseguir el cierre del desarrollo y así poder obtener financiamiento y comenzar con la construcción del parque eólico».
El proyecto está más cerca de esa etapa de lo que parece. Torres detalló el estado de situación con precisión. «Hemos terminado el análisis ambiental», señaló. «Ahora debemos realizar el estudio de impacto ambiental y algunos estudios complementarios, sobre todo eléctricos y de mercados energéticos. Con eso entraremos a la ronda de inversión: estaríamos en la penúltima etapa del desarrollo, antes del cierre financiero, donde la idea es conseguir inversionistas». Sobre los plazos, fue directo. «Creo que este año sí o sí logramos el financiamiento», aseveró.
Chaco Energías en Santa Cruz
La zona de Cabezas no es desconocida para Chaco Energías. El municipio alberga también el parque eólico El Dorado, el más grande del país con 54 megawatts, inaugurado por ENDE en 2021. La proximidad no es casual: la provincia Cordillera concentra algunos de los mejores recursos eólicos del oriente boliviano, una condición que los estudios de la empresa confirmaron en etapas tempranas del desarrollo.
La tecnología aún está en proceso de selección. Chaco Energías evaluó propuestas de seis fabricantes: Nordex, Siemens, Goldwind, Acciona, General Electric y Envion. Torres tiene experiencia previa con todos ellos y anticipa una definición próxima.
«En poco tiempo anunciaremos una ronda de inversores que vendrán a Bolivia para avanzar con el financiamiento», adelantó el ejecutivo. La convocatoria apunta a organismos internacionales, fondos de inversión y mecanismos de financiamiento climático.
Nuevos proyectos
La visión de la empresa va más allá de Percheles. Torres anunció que en los próximos meses habrá nuevos proyectos: mediciones de viento en otros emplazamientos, generación distribuida y estudios de hidrógeno verde. Pero el foco inmediato es uno solo.
El trasfondo es estratégico. Para Torres, la soberanía energética no es un slogan. Es un proceso largo y exigente. «No vamos a dejar de depender de los combustibles fósiles de la noche a la mañana», reconoció. «Los combustibles fósiles seguirán siendo necesarios. Pero para alcanzar una verdadera soberanía energética hay que trabajar duro durante ese tiempo, y por eso es tan importante lo que estamos desarrollando hoy».
Bolivia genera hoy el 71% de su electricidad con gas natural. Percheles no resolverá eso solo. Pero apunta a abrir una puerta que, hasta ahora, permanecía sin uso para el financiamiento privado.



















































































