Hay países que en algún momento se detienen a preguntarse qué quieren ser. La pregunta no es retórica ni filosófica: define prioridades, ordena políticas públicas y envía señales al mundo sobre el tipo de relaciones económicas que se está dispuesto a sostener. Bolivia, después de dos décadas con un modelo cuyos límites hoy resultan evidentes, tiene esa conversación pendiente.
Así lo sugirió en Santa Cruz, John W.H. Denton, secretario general de la International Chamber of Commerce (ICC). Es la organización que articula a las cámaras de comercio del mundo y que provee la infraestructura jurídica y operativa de buena parte del comercio internacional. En entrevista exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón, durante el Foro Regional Las Américas 2026, Denton planteó que el momento boliviano exige una discusión nacional sobre el rumbo. «Esa debería ser una conversación sobre qué tipo de país se queiere ser. Otros países la tienen», afirmó.
Imaginar un futuro común
Para Denton, la señal política reciente en Bolivia se lee con claridad desde afuera. «No creo que quieran ver el país del pasado, porque en realidad están tratando de construir un mejor futuro para sus familias», sostuvo. Y agregó una hipótesis que en otro contexto podría sonar audaz: «¿No sería increíble que Bolivia emergiera, después de 20 años de estar un poco adormecida, como una de las economías más dinámicas y con visión de futuro de América Latina? Podría convertirse en uno de los líderes de la región. ¿Por qué no?».
Esa conversación, sin embargo, tiene ejes concretos. El primero, según Denton, es entender el desarrollo económico como una alianza con el sector privado, no como una concesión. «No pedimos un trato especial, pero sí que se garanticen las condiciones para que el sector privado prospere», precisó. El segundo es abrir el diseño de políticas más allá del aparato estatal. «Al desarrollar políticas, es realmente importante que no sean simplemente concebidas por burócratas, sino que haya una discusión abierta, una alianza con las empresas». El tercero es leer correctamente el momento global: un mundo que se reordena sobre bases regionales, donde la integración latinoamericana deja de ser una aspiración retórica para convertirse en condición de competitividad.
Desafíos estructurales
En ese marco, Denton señaló un desafío estructural que comparten Bolivia y buena parte de la región: la economía informal. «Liberar esa informalidad hacia la economía formal creará mucho valor para la generación de bienes sociales y bienes públicos para las comunidades», afirmó. La vía que propone no pasa por la coerción sino por la digitalización. Las plataformas digitales, explicó, hacen visibles a empresas que hoy operan en los márgenes porque les ofrecen un beneficio concreto a cambio de formalizarse.
El resultado, sostuvo, es doble: más actividad económica formal y más espacio fiscal. Asi el Estado puede financiar infraestructura y bienes públicos sin sobrecargar a quienes ya tributan. «En última instancia, se busca crear más espacio fiscal para que los gobiernos generen más bienes sociales», resumió. Pero advirtió contra la dispersión. «Si se dan demasiadas prioridades, los políticos se pierden», aseveró.
La conversación que Bolivia tiene pendiente, en la lectura de Denton, no admite respuestas improvisadas. Debe asumirse con sentido estratégico.




















































































