Charles Sanders Peirce desarrolló una clasificación para distinguir los íconos, indicios y símbolos. Para este filósofo norteamericano, denominado también como el padre de la semiótica moderna o teoría de los signos, un ícono representa su objeto por semejanza; por ejemplo, una fotografía o mapa son íconos porque se parecen a lo que representan. El indicio, por otro lado, tiene una conexión física o causal con el objeto; por ejemplo, una huella dactilar es un indicio de la persona que lo dejó o el humo como indicio de fuego. Y los símbolos como la representación de un objeto por convención o acuerdo social; las palabras, los números y las banderas son ejemplos de símbolos. La relación entre el símbolo y su objeto no se basa en la semejanza o la conexión física, sino en un acuerdo cultural, una construcción social comúnmente aceptada.
Luego de la conmoción cultural sufrida tras la clasificación de la selección boliviana de fútbol al repechaje del Mundial 2026, a celebrarse en Estados Unidos, México y Canadá, el estadio Municipal de El Alto (El Titán de Villa Ingenio) se ha transformado en el símbolo emblemático de las clasificaciones y de la Selección. Todo símbolo en su conjunción con lo icónico se convierte en una representación colectiva que construye en el imaginario colectivo un determinado significado. En este caso, el significado del símbolo es la clasificación al repechaje y las puertas de la Copa Mundial.
El 10 de abril de 2013, el Gobierno anunció la construcción de este estadio, con capacidad, pensada inicialmente para 22.000 personas. El acto fue realizado en el Coliseo Polideportivo de El Alto, actualmente Polideportivo Héroes de Octubre. La obra fue financiada por el programa de obras sociales “Bolivia Cambia, Evo Cumple” y construida por Estructec SRL. Ya el 16 de julio de 2017, en el marco de las celebraciones de los 208 años del Grito Libertario de La Paz, se inauguró el estadio, con la presencia de las autoridades municipales, departamentales, nacionales y organizaciones sociales, destacando la presencia del entonces presidente del Estado, Evo Morales Ayma.
Tras la victoria de Bolivia por 1-0 ante Brasil, el estadio denominado Titán de Villa Ingenio, ubicado a 4008 m.s.n.m., se ha convertido en el símbolo más potente de la Selección. Su carácter simbólico se ha construido por la propia percepción, expectativas al seleccionarlo para las eliminativas mundiales, comportamiento de la gente y de las otras selecciones en este escenario deportivo y reconocimiento de la propia sociedad como la casa de la Selección cuya fortaleza radica en su altitud. Esta clase de imaginarios complejos se alimentan de mitos como el de la altura, héroes que vienen a ser los aficionados y los propios futbolistas, momentos claves de la historia como los partidos disputados y valores comunes arraigados (carácter invicto de la Selección). Los símbolos también hacen parte de los rituales y conmemoraciones, crean identidades, movilizan apoyo, justifican decisiones y establecen marcos de comprensión y abordajes desde la perspectiva deseada.
Lo cierto es que el Titán de Villa Ingenio ha dejado de ser un simple estadio para transformase en un símbolo de clasificación mundialista capaz de motivar eufóricas celebraciones, replicar ritos, transformar y añadir nuevos significados. El Titán ha sido apropiado y dotado de un nuevo sentido heroico y nacional, generando celebración colectiva en una interacción dinámica del sentimiento popular que puede llevarnos a una nueva cita mundialista, como en 1994, nuevamente en el país de Charles Sanders Peirce.
*Es docente de posgrado UMSA





















































































