El 20 de mayo de 1973 marcó el inicio de una lucha armada que aún no ha concluido: la del pueblo saharaui por su autodeterminación e independencia. El Frente Polisario, organización que encarna la legítima resistencia del Sáhara Occidental frente al colonialismo y la ocupación. En una época en que la descolonización avanzaba en África, el pueblo saharaui se alzó contra el dominio colonial español y, tras la retirada de España, enfrentó una nueva ocupación por parte del Reino de Marruecos.
A pesar de los pronunciamientos de la ONU, que reconocen el derecho del pueblo saharaui a un referéndum de autodeterminación, ese proceso ha sido bloqueado durante décadas. Mientras tanto, miles de saharauis viven en condiciones precarias en los campamentos de refugiados de Tinduf, Argelia, y otros tantos sufren represión en los territorios ocupados por Marruecos.
Para los pueblos de América Latina, y en particular para Bolivia, que ha reafirmado su apoyo al derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su destino, esta fecha no puede pasar desapercibida. La historia del Sáhara Occidental nos interpela: nos recuerda que la lucha contra el colonialismo y la negación de los derechos humanos no es ajena a nuestra propia historia.
Desde Bolivia, tierra de pueblos originarios que han alzado su voz contra la opresión, debemos renovar nuestro compromiso con las causas justas en cualquier parte del mundo. Recordar el 20 de mayo no es solo un acto de solidaridad internacionalista, es también un gesto de coherencia con nuestra propia memoria histórica.
El Sáhara Occidental sigue esperando justicia. Que este 20 de mayo sea una oportunidad para visibilizar su causa y exigir, una vez más, el respeto al derecho internacional y a la dignidad de los pueblos.




















































































