Para Claude Lefort el Estado moderno se levanta sobre un olvido: hay una división primaria sobre la que se constituye el Estado, esta escisión olvidada se refiere a que, si bien la sociedad solo puede relacionarse consigo misma a partir de una representación de su unidad, esta representación jamás será la sociedad misma, así la representación de unidad de la sociedad es una creación en la que pervive una brecha fundamental entre el ser y el discurso. Esto tiene una serie de consecuencias políticas, pues la institución de un orden social es siempre la institución de un régimen imaginario particular, por ello toda institución de “la sociedad” está destinada al fracaso, pues no existe “la sociedad” sino solo una parte de ella que se levanta como “la sociedad” y se atribuye para sí esta identidad. Para Lefort, la actividad política supondría recuperar las huellas que permiten mostrar la diferencia entre el discurso que habla y aquello de lo que habla el discurso, así la actividad política permite inteligir entre lo que busca borrar el discurso en la representación y la resistencia de las identidades que pretenden ser borradas.
Le invitamos a leer también: Habermas y la democracia participativa
Con el ejemplo anterior Para Claude Lefort el Estado moderno se levanta sobre un olvido: hay una división primaria sobre la que se constituye el Estado, esta escisión olvidada se refiere a que, si bien la sociedad solo puede relacionarse consigo misma a partir de una representación de su unidad, esta representación jamás será la sociedad misma, así la representación de unidad de la sociedad es una creación en la que pervive una brecha fundamental entre el ser y el discurso. Esto tiene una serie de consecuencias políticas, pues la institución de un orden social es siempre la institución de un régimen imaginario particular, por ello toda institución de “la sociedad” está destinada al fracaso, pues no existe “la sociedad” sino solo una parte de ella que se levanta como “la sociedad” y se atribuye para sí esta identidad. Para Lefort, la actividad política supondría recuperar las huellas que permiten mostrar la diferencia entre el discurso que habla y aquello de lo que habla el discurso, así la actividad política permite inteligir entre lo que busca borrar el discurso en la representación y la resistencia de las identidades que pretenden ser borradas.
se entiende de mejor manera la propuesta de Lefort, quien entiende que la democracia es instituida y sostenida por la disolución de los marcadores de certeza. Si bien el trabajo ideológico es establecer la certeza de que la representación representa al representado, la ideología está condenada al fracaso debido al carácter constitutivo de la división social. Por ello la idea de democracia para Lefort se encuentra en su potencial de dislocar e interrumpir los supuestos consensos de la representación, es decir, los marcadores de certeza y en su lugar evidenciar el disenso, el desacuerdo, el antagonismo. Los errores de un gobierno se encuentran en no comprender la diversidad constitutiva de toda sociedad y, en consecuencia, no darse cuenta que casi siempre solo gobiernan para una parte de la sociedad, a las otras partes les corresponde resistir y acumular para reconfigurar el escenario político.
(*) Farit Rojas Tudela es docente investigador de la UMSA.





















































































