Bastaron menos de dos horas de deliberación para que un jurado federal de nueve miembros pusiera fin a tres semanas de juicio en Oakland, California. El pasado lunes, por unanimidad, se rechazó la demanda que Elon Musk había presentado en 2024. La acción estaba dirigida contra OpenAI, su CEO Sam Altman y el presidente de la compañía, Greg Brockman. El veredicto, técnicamente consultivo, fue adoptado en el acto por la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers. «Siempre dije que aceptaría el veredicto del jurado», declaró la magistrada al confirmar su decisión.
El fallo no resolvió el fondo de la cuestión. El núcleo del reclamo planteado por Musk era que Altman y Brockman traicionaron la misión fundacional sin fines de lucro de OpenAI al transformarla en una estructura comercial respaldada por Microsoft. La decisión se apoyó en una cuestión técnica: Musk presentó la demanda fuera del plazo de prescripción de tres años. Para la jueza, no obstante, había «una cantidad sustancial de evidencia que respalda la conclusión del jurado. Por esta razón estaba preparada para desestimar en el acto».
Reacciones
El cofundador de Tesla y SpaceX no tardó en reaccionar. En su red social X calificó la decisión como una «tecnicidad de calendario». Anunció que apelará ante el Noveno Circuito. «Crear un precedente para saquear organizaciones benéficas es increíblemente destructivo para las donaciones caritativas en América», afirmó. Su demanda original reclamaba hasta $us 150.000 millones y exigía desmantelar la reestructuración corporativa de OpenAI, además del apartamiento de Altman.
Desde OpenAI, la celebración fue inmediata. «Las pruebas de que la demanda del Sr. Musk fue una maniobra posterior de un competidor fueron contundentes», afirmaron desde la compañía. Añadieron que «es un intento hipócrita de sabotear a un competidor». Durante el juicio, los abogados de la firma sostuvieron que las donaciones iniciales de Musk —unos $us 38 millones— no estaban restringidas y que la reestructuración era la única vía para competir contra Google DeepMind en una carrera multimillonaria. También revelaron que el propio Musk había propuesto en su momento fusionar OpenAI con Tesla bajo su control.
La mirada en la bolsa
Para el sector, el dato relevante no es la pelea personal sino lo que se desbloquea: una salida a bolsa potencialmente récord. OpenAI está valuada hoy en $us 852.000 millones y se encamina a una de las mayores IPO de la historia tecnológica. «Este veredicto elimina la mayor amenaza legal individual para una oferta pública», sintetizó el abogado especializado en IA, James Rubinowitz. Por su parte, Dan Ives, analista de Wedbush Securities, fue más enfático. “Es una gran victoria para Altman y OpenAI, a pesar de los rasguños y moretones en la persona y el liderazgo del CEO”, aseveró.
Sin embargo, los estropicios no son menores. El juicio expuso testimonios incómodos sobre el estilo de gestión de Altman y revivió las dudas que en 2023 llevaron a su breve apartamiento del cargo. También dejó al descubierto, en palabras de Sarah Kreps, directora del Tech Policy Institute de la Universidad de Cornell, «cuánto el futuro de la IA todavía depende de un número notablemente pequeño de figuras tecnológicas poderosas».
Lo que viene
El fallo consolida el modelo híbrido de OpenAI: una fundación sin fines de lucro que controla un brazo comercial bajo la figura de corporación de beneficio público. La misma ya había sido validada por los fiscales generales de California y Delaware. Para los inversores, despeja la incertidumbre sobre la sociedad estratégica con Microsoft, que lleva invertidos más de $us 13.750 millones.
Pero la guerra continúa. La apelación de Musk seguirá su curso y, en paralelo, su empresa xAI ya tiene una demanda activa contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales. Mientras tanto, Wall Street prepara los modelos de valuación para lo que podría ser el debut bursátil más esperado de la década.


















































































