El presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz, amenazó con presentar cargos de traición a la patria contra funcionarios de la estatal YPFB debido a las graves demoras en la logística de combustible que afectan al país. La crisis se origina en una grave escasez de dólares estadounidenses necesarios para pagar las importaciones de combustible. Esto dejó al país con reservas de gasolina y diésel en mínimos poco antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
“En los sistemas de distribución y logística, pónganse en orden porque gasolina y diésel ya tenemos. Si por la logística no llega (al país) a partir de este fin de semana la gasolina y el diésel, váyanse preparando porque les vamos a meter procesos por traición a la Patria. No podemos hacer sufrir a Bolivia por unos corruptos que no permiten que Bolivia produzca y que no permite que el boliviano y la boliviana tenga su diésel y su gasolina”, dijo Paz.
Sin embargo, expertos como el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, señalan un problema estructural más profundo. Atribuye la crisis a años de políticas energéticas erráticas, la falta de exploración y la disminución de la producción desde 2015.
La agudización del desabastecimiento de combustibles ha generado colas interminables y la paralización de los camiones de carga. También ha impactado de manera crítica al sector productivo y al transporte, provocando pérdidas económicas diarias milonarias. La situación amenaza con paralizar la economía nacional. Expertos y representantes empresariales advierten la necesidad de que se logren acuerdos políticos que desbloqueen los créditos para la obtención de dólares. Piden una reforma estructural en el sector energético.




















































































