Una misión empresarial boliviana de más de 30 ejecutivos regresó de República Dominicana con la perspectiva de multiplicar el intercambio comercial entre ambos países. Actualmente se registra una balanza favorable para Bolivia de $us 50 millones anuales. La delegación, encabezada por Rolando Kempff, presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP), identificó oportunidades estratégicas; principalmente en zonas francas dominicanas que podrían convertir a ese país caribeño en una plataforma de exportación hacia Europa y Estados Unidos.
«Nosotros le compramos a Bolivia en los últimos tres años $us 150 millones: $us 50 millones por año. En esos tres años, Bolivia solo nos compró a nosotros $us 50 millones», explicó Sara Paulino Cárdenas, embajadora de República Dominicana en Bolivia. La diplomática destacó que pese al saldo favorable para Bolivia, ambos países ven potencial para incrementar significativamente estos volúmenes.
El principal atractivo identificado por la misión boliviana radica en las ventajas arancelarias que ofrecen las zonas francas dominicanas. «Llevamos café, le damos una envoltura adecuada y va con etiqueta de República Dominicana. Entra con cero arancel a Europa, con cero arancel a Estados Unidos, y eso es muy importante», señaló Kempff. Ejemplificando así cómo los productos bolivianos podrían beneficiarse del acceso preferencial que tiene República Dominicana a mercados desarrollados.
Zonas francas
La estrategia comercial se centra en el aprovechamiento de la infraestructura portuaria dominicana, particularmente el puerto Punta Caucedo. «Si Bolivia pusiera en zona franca productos, lo cual pone valor agregado, el puerto está a 25 minutos de algunas de las zonas francas que están establecidas en el país. 24 horas después ya esos productos estarían navegando hacia el país de destino», detalló la embajadora Paulino, destacando la eficiencia logística del sistema dominicano.
Esta facilidad operativa resulta fundamental considerando que «República Dominicana es una economía sándwich. Nosotros importamos prácticamente todo para el turismo», precisó la embajadora, lo que abre oportunidades para productos alimentarios bolivianos en un mercado que recibe 12 millones de turistas anuales.
La perspectiva se amplifica cuando se considera el contexto regional. «República Dominicana recibe 12 millones de turistas, pero el Caribe como conjunto recibe 30. Eso significa que desde República Dominicana los productos bolivianos se pueden colocar en todo el Caribe», explicó Paulino, dimensionando el potencial de mercado más allá de las fronteras de su país.
Productos estrella identificados
La misión empresarial logró identificar bienes bolivianos con alto potencial de demanda en el mercado dominicano y caribeño. «Hemos identificado productos que pueden tener un gran consumo: la carne de Bolivia es de gran nivel y puede ser consumida por los turistas; pescado del río, paiche y otros; el tema de la quinua, que es muy cotizada en el contexto mundial ahora; y el tema de café, café de altura», enumeró Kempff.
Los productos ya están generando interés concreto. «Ya Bolivia está exportando quinua a República Dominicana, ya está exportando pieles de ganado y de paiche», confirmó el presidente de la FEPLP, indicando que algunos sectores ya han iniciado operaciones comerciales.
En el segmento de bebidas alcohólicas, los vinos tarijeños y el singani causaron particular impacto. «Hice una valija diplomática muy grande para llevar todos los vinos de Tarija, y allá se hizo una degustación muy importante, igual con los singanis, y tuvo una acogida muy adecuada», relató la embajadora, quien añadió que «los vinos bolivianos son muy buenos, no tienen nada que envidiarle a ningún vino del mundo, son exquisitos».
Complementariedad económica estratégica
El análisis de ambos funcionarios revela una complementariedad económica natural entre ambos países. «Ustedes tienen productos que a nosotros nos interesan. La naturaleza ha sido generosa con ustedes, es un país rico con unos contrastes extraordinarios», aseveró Paulino.
«En la parte minera, nosotros necesitamos una serie de productos en Dominicana. Por ejemplo, el litio. Para nosotros es importante tener la posibilidad de interactuar con Bolivia», señaló la diplomática, mientras que Kempff propuso «llevar a una zona franca productos ya terminados de minería, hacer joyas y ver alternativas».
Marco institucional y proyecciones
La formalización de estas oportunidades comerciales se concretará próximamente con la constitución oficial de la Cámara Boliviano-Dominicana. «Ya en la Feria Exposición de Santa Cruz, el próximo mes, vamos a juramentar tanto Jean Pierre Antelo como mi persona”. Ambos líderes empresariales son los titulares de los capítulos Oriente y Occidente respectivamente.
Las perspectivas de crecimiento son ambiciosas, especialmente considerando las facilidades que ofrece el marco regulatorio del país caribeño. «República Dominicana da un montón de facilidades para la inversión. Nosotros tenemos garantizada seguridad jurídica, paz laboral. La garantía de que entras a zona franca y tienes toda la exención fiscal; inviertes en turismo y tienes todo por 15 o 20 años exonerado de impuestos», detalló Paulino.
«Somos un país con más de 40 años con la economía creciendo entre cinco y siete por ciento. Más de 40 años con gobiernos que uno transfiere al otro sin ninguna dificultad. Todo eso te da garantía a la inversión», enfatizó la embajadora.
Con la constitución inminente de la Cámara Binacional y los acuerdos gubernamentales en proceso, Bolivia se posiciona para aprovechar una oportunidad estratégica que podría transformar significativamente sus flujos de exportación.



















































































