Durante 25 años, Fundación Maya ha sido un actor fundamental en el desarrollo del ecosistema emprendedor boliviano. La institución viene conectando la academia con el sector privado y transformando ideas universitarias en empresas exitosas. La organización ha evaluado cerca de 15.000 proyectos y generado más de 3.000 empleos, cimentando su papel como puente entre la innovación y el mercado.
Jorge Velasco, presidente de Fundación Maya y docente de la Universidad Mayor de San Andrés, conversó en exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón. Destacó los logros y desafíos de esta iniciativa se convirtió en una plataforma nacional de apoyo a emprendedores. Su enfoque se orienta particularmente hacia proyectos de sostenibilidad y economía circular.
«La fundación nace hace 25 años con el objetivo principal de impulsar la innovación y el emprendimiento, primero a nivel universitario y después a nivel nacional», explicó Velasco. Explicó que la organización surgió como una iniciativa junto a un grupo de estudiantes para «articular la academia con la empresa privada, que es una importante sinergia que se logra en el campo de la innovación y el emprendimiento».
Los números reflejan el impacto de la institución. «En estos 25 años, hemos evaluado unos 12.000 a 15.000 proyectos. Entre ideas, tesis, proyectos y emprendimientos», señaló Velasco. De estos, cerca de 500 recibieron capital semilla, y aproximadamente 150 se convirtieron en empresas formales. «Hemos calculado que más o menos se han creado unos 3.000 empleos a partir de estos emprendimientos en los diferentes momentos», agregó.
Entre los casos de éxito cita a Manuel Laredo, fundador de Mamut, quien «nace en este concurso. Nosotros le apoyamos con capital semilla y hoy es una empresa que exporta nuestros residuos sólidos, las llantas en desuso. Ellos, de los 30 millones de llantas que tenemos, ya han molido un millón y ya tienen una planta en Paraguay. Están exportando a México».
Sembrando Futuro: apostando por la sostenibilidad
Este año, Fundación Maya lanzó junto a CAINCO y la Unión Europea el programa Sembrando Futuro, enfocado en emprendimientos verdes. «Se han presentado cerca de 500 proyectos e ideas. Más o menos un 40% han sido emprendimientos en marcha», detalló Velasco, destacando que «un 60% son de mujeres. Las mujeres tienen ahora un rol muy importante en esta temática».
«Nos han llegado proyectos desde El Chapare hasta Cobija, Trinidad y zonas rurales, Sacaba, el altiplano», agregó. De los 500 proyectos iniciales, 13 resultaron ganadores tras un riguroso proceso de capacitación, mentoría y evaluación.
Uno de estos emprendimientos fue reconocido como la mejor Startup de 2025 en el evento TeCNIa de la Cámara Nacional de Industria. Se trata de una bióloga del Chapare que desarrolló un proceso para extraer fibras del tallo del banano. «Ella quiere llevar ese mensaje a los jóvenes, a sus comunidades» de que hay alternativas más allá del cultivo de coca, explicó Velasco.
Mirando al futuro
Fundación Maya ya lanzó la fase 2.0 de Sembrando Futuro y prepara la sexta versión de su concurso de innovación a nivel nacional con la Universidad Mayor de San Andrés, enfocado en tres áreas: tecnología (inteligencia artificial, robótica, Big Data), sostenibilidad y economía verde, e impacto social.
«El emprendedor no para. El emprendedor está 24 horas y los 365 días al año trabajando en su proyecto, esté quien esté en el gobierno», aseveró Velasco. Sus palabras reflejan el espíritu resiliente de los jóvenes bolivianos. «La Bolivia profunda, tiene jóvenes que tienen creatividad, tienen educación, tienen ciencia» y que al combinar «juventud, tecnología e innovación, entonces resultan proyectos tan interesantes como los que estamos empezando a ver», concluyó Velasco




















































































