A una semana del balotaje presidencial, la contienda electoral boliviana se presenta más cerrada de lo que muchos analistas anticipaban tras la primera vuelta. Contra los pronósticos iniciales que auguraban un crecimiento significativo del binomio de Rodrigo Paz y Edmand Lara gracias al voto evista y de los sectores populares, las tendencias muestran una competencia bastante pareja con la dupla de Jorge Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco. La evolución de las intenciones de voto refleja que ninguno de los dos candidatos ha logrado consolidar una ventaja decisiva, configurando una segunda vuelta con final de fotografía.
Para analizar este complejo panorama, Animal Político, de La Razón, conversó con Julio Córdova, director ejecutivo de Diagnosis, una de las empresas de estudios de percepción más reconocidas del país. Con amplia experiencia en el análisis de procesos electorales en el país, nuestro invitado brinda una mirada detallada sobre los movimientos del electorado, las estrategias de campaña y los factores que están determinando las preferencias de los votantes en esta segunda vuelta.
– ¿Cómo han evolucionado las tendencias luego de la primera vuelta rumbo al balotaje del domingo 19 de octubre?
Por las últimas encuestas que he llegado a conocer, más los datos de Diagnosis, tengo la impresión de que en este momento la intención de voto está relativamente pareja entre los dos binomios, tanto el de Tuto Quiroga como el de Rodrigo Paz. En ese sentido, yo diría que la evolución del voto ha sido diferente a lo que esperaban los analistas, incluido lo que yo esperaba.
Después de los resultados de la primera vuelta, yo pensaba que el apoyo electoral a Rodrigo Paz y Edmand Lara se iba a incrementar notablemente por el apoyo de los sectores populares, principalmente por el apoyo del voto evista del 16%, y que íbamos a tener una segunda vuelta con un claro favorito. Pero parece que esas expectativas no se están cumpliendo del todo, y más bien Tuto Quiroga ha logrado concentrar el apoyo electoral de no solamente la clase media, sino de algunos sectores de clases bajas. Ha logrado entrar de alguna manera a Occidente con los exvotantes de Samuel Doria Medina, y eso hace que a una semana y del balotaje las tendencias estén relativamente parejas, sin un claro ganador a estas alturas.
– ¿Cómo ha ido evolucionando la composición del voto a favor de Tuto Quiroga?
El voto a favor de Tuto Quiroga ha tenido dos etapas. La primera ha consistido en conseguir el apoyo de los exvotantes de Samuel Doria Medina y de algunos votantes de Manfred Reyes Villa, a partir de continuar con un discurso antimasista en la primera parte de esta segunda vuelta. Como los votantes de Samuel Doria Medina y de Manfred Reyes Villa son antimasistas, ha logrado eso fácilmente.
Al conseguir aquello, ha podido ingresar de manera más clara en el Occidente del país. Eso es la primera parte. Yo diría que hasta fines de septiembre.
Desde comienzos de octubre, tanto Tuto Quiroga como, sobre todo, su candidato a vicepresidente, Juan Pablo Velasco, han tratado de ingresar a los sectores populares que antes votaban por el MAS. El primer paso fue el viaje de Tuto Quiroga a los Yungas, que son sectores populares antievistas ya desde hace varios años por el conflicto de la coca, el mercado legal, etcétera. Los productores de los Yungas apoyaron en su momento, en 2019, a Luis Fernando Camacho y a Marco Pumari.
Luego también trató de estar lo más presente posible en algunos pueblos en el área rural. En esa segunda etapa, desde fines de septiembre y comienzos de octubre, le ha granjeado algún voto popular que en la primera vuelta optó por el voto nulo y eso le permitió ingresar en sectores populares.
– ¿Cómo evolucionó de la votación a favor de Rodrigo Paz?
Retomando lo que decía al principio, la evolución del apoyo electoral a Paz y Lara no siguió la ruta que varios analistas creíamos que iba a seguir. Al final de la primera vuelta, creíamos que el apoyo electoral de Paz-Lara se iba a incrementar notablemente con un apoyo casi masivo de los votantes evistas y de sectores populares.
Aunque eso se ha producido en parte, es decir, hay un importante porcentaje de personas de sectores populares que en la primera vuelta votaron nulo y ahora están apoyando a Paz-Lara, parece ser que la cantidad y la contundencia de ese apoyo electoral no está tan clara. Por eso, en la última encuesta de CIESMORI (esta entrevista se realizó el jueves pasado, antes de conocerse las encuestas del viernes), el binomio Paz-Lara estaba con menos del 40%, con un 37% u 38% en su intención de voto.
Entonces, yo diría que el apoyo electoral a Paz-Lara sí se ha incrementado en sectores populares, pero no en la cantidad y en la intensidad que se esperaba después de la primera vuelta. En segundo lugar, parece ser que el binomio no ha ingresado de manera contundente en sectores populares del Oriente, como Tuto Quiroga ingresó al Occidente. Los sectores populares del Oriente no se están decantando notoriamente por este binomio.
¿Cuál es la razón? Yo postularía una primera razón y es que el estilo de Edmand Lara en esta segunda vuelta no le ha favorecido. Si bien él fue un factor central para el voto de la primera vuelta, mantengo como hipótesis que esto no se debió tanto al estilo de Edmand Lara, sino a su figura simbólica de una opción nueva, mucho más nueva que Andrónico Rodríguez.
Entonces, esa imagen simbólica de lo nuevo, más que el estilo conflictivo de Edmand Lara, le permitió acumular votos en primera vuelta. Ahora, en segunda vuelta ya no solamente jugaba la imagen de nuevo de Edmand Lara, sino empezó a salir a primer plano en los medios de comunicación el estilo conflictivo, confrontacional, y también demagógico. Por ejemplo, prometer incremento de bonos que todo el mundo sabía que no iba a cumplir.
Entonces, ese estilo parece que no llegó con contundencia a los sectores populares, o no fue asimilado de manera muy positiva, de modo que no permitió el incremento de voto que se esperaba. Ese fue, desde mi punto de vista, el factor más importante.
Ahora, hay una diferencia entre el binomio de Rodrigo Paz y Edmand Lara y el binomio de Tuto Quiroga y el de Juan Pablo Velasco. El problema es que en el binomio Paz-Lara, el factor Lara tiene un peso más fuerte para conseguir el voto, para fidelizar el voto, para incrementar el voto. En cambio, en el binomio Tuto-JP, el vicepresidente no tiene el mismo nivel de importancia.
Por eso, en esta última parte de la campaña, con el escándalo de los tweets racistas de Velasco y últimamente con el escándalo del Banco Fassil, que en otras circunstancias podría haber significado una disminución del voto, una decepción, una migración del voto, como el rol de JP no es tan central para el voto de Tuto —Tuto es el factor central para el voto—, los escándalos alrededor de su acompañamte no afectan de manera sustancial su intención de voto.
No es así con el binomio Rodrigo Paz-Edmand Lara. Como el factor Lara es muy importante para el voto de este binomio, el hecho de que Lara haya sido presentado por los medios como una persona conflictiva, demagógica, sin experiencia, ha afectado limitando su potencial de crecimiento electoral en esta segunda etapa.
– ¿Cuáles son los factores críticos que están determinando el voto en esta segunda vuelta?
El factor crítico que está determinando el voto en esta segunda vuelta es el mismo factor de la primera etapa. ¿Cuál es ese factor? La gente está preocupada por el tema económico. El tema económico es central en clases bajas por la subida de precios, y en clases medias por la escasez de dólares y escasez de combustible. Ese es el rostro de la crisis económica.
Ahora, el tema es que los votantes de Tuto siguen percibiendo que Tuto es una persona lo suficientemente capaz como para sortear la crisis económica. Y como sus votantes todavía siguen siendo predominantemente de clase media, y en la clase media la preocupación central son dólares y combustibles más que precios —están presentes los precios, pero más que eso son dólares y combustibles, o sea, temas macroeconómicos—, asocian a Tuto con la capacidad para superar la crisis económica en términos macroeconómicos.
El problema para Rodrigo Paz y Edmand Lara es que su base electoral popular tiene como interés central el tema de la subida de precios, y eso ya no tanto es un tema macroeconómico sino un tema cotidiano, microeconómico del día a día.
El problema es que en esta segunda etapa Rodrigo Paz no ha logrado construir un discurso que responda a esa necesidad específica de las clases bajas de que se detenga la subida de precios en lo cotidiano. Es decir, no tiene una propuesta macroeconómica clara como Tuto Quiroga, y menos aún tiene una propuesta microeconómica de lo cotidiano para la inflación.
Entonces, de alguna manera la propuesta macroeconómica de Tuto Quiroga responde de cierta manera a las expectativas y a la demanda económica de las clases medias, pero Rodrigo Paz y Edmand Lara no están respondiendo a la demanda social de las clases bajas en esta segunda etapa. Por lo tanto, sigo pensando que lo central en esta segunda etapa es el tema económico, y frente a esa demanda de la crisis económica, tanto la narrativa de Tuto, lo programático de Tuto, así como su propia imagen de tecnócrata, le están ayudando más.
Finalmente, la campaña de Rodrigo Paz ha intentado introducir estas últimas semanas el tema de racismo y el tema de corrupción, y podría ser una estrategia adecuada, pero el problema es que esta introducción de temas de racismo y corrupción no está respondiendo a la demanda principal, que es la demanda económica. Entonces hay un tema de ruptura entre la demanda social en el tema económico y la propuesta de campaña electoral de ambas candidaturas, pero sobre todo de Paz y Lara.
– Se puede entender entonces que los dos tercios extremos, el popular y el conservador, se mantienen en sus respectivos espacios, pero es en el tercio intermedio donde se están dando los ajustes.
Sí, de acuerdo. El tercio intermedio se está moviendo más. No está construyendo sus identidades étnico-culturales, sino que está construyendo diversas identidades y una de esas identidades tiene un elemento sobre todo económico antes que étnico-cultural. Entonces el tema económico, principalmente ligado al emprendedurismo del sector informal, por el momento no está con códigos étnico-culturales. Si bien puede causar cierto enojo los escándalos racistas, no les afecta de manera directa porque su identidad está siendo construida en base a elementos socioeconómicos.
Es por eso que en la primera etapa el discurso de Rodrigo Paz del capitalismo para todos llegó a ese tercio intermedio, pero no ha sabido mantener esa narrativa, ni volverla más convincente.
– Con todo lo dicho, ¿se avizora un final con amplio margen o de fotografía, por media cabeza, metafóricamente hablando?
Más parece lo segundo. Dadas las dificultades de poder tener un escenario prospectivo a partir de las encuestas que se acerquen a la realidad, porque definitivamente las encuestas están siendo poco exactas, por decir lo menos, es muy aventurado tratar de hacer un pronóstico, una prospectiva. Pero igual, si nos basamos en las encuestas y vamos a suponer que no hay un voto oculto que las esté afectando notoriamente, bajo ese supuesto, pareciera ser que la diferencia entre las dos candidaturas probablemente sea menos del 10%, incluso me atrevería a pensar que podría ser menos del 7%, probablemente.
Y también me atrevería a pensar que es difícil pensar en un ganador sino hasta el domingo 19 de octubre por la noche, cuando el Tribunal Supremo Electoral haga conocer los datos del sistema de transmisión de resultados electorales preliminares.






















































































