A más de cinco meses de haber sido posesionado como el Presidente número 68 del Estado Plurinacional de Bolivia, el gobierno de Rodrigo Paz Pereira siente la enorme necesidad de resolver problemas estructurales en el ámbito económico, social, ambiental e institucional, estableciendo para ello un conjunto de acciones que permitan avanzar hacia un desarrollo integral, por los siguientes cuatro años y medio que todavía le queda de mandato.
Recordemos que Bolivia cuenta con un Sistema de Planificación Integral, que rige la planificación de largo, mediano y corto plazo, en los ámbitos nacional, sectorial, territorial e institucional. A nivel nacional, dos instrumentos cobran vital importancia en su formulación, el Plan General de Desarrollo Económico y Social (PGDES) para el largo plazo y el Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES), para el mediano plazo, pues ambos marcan la visión política y estratégica del Estado a ser operativizado por el resto de planes, tales como los sectoriales (PSDI), territoriales (PTDI), y aquellos institucionales/empresariales (PEI/PEE/PEC y POA/PAE) de mediano y corto plazo, entre otros.
Desde el 2015 y a la fecha, todavía sigue vigente la “Agenda Patriótica al 2025” como PGDES, formalizada mediante Ley N°777 del SPIE; incluyendo en su estructura los 13 Pilares de desarrollo, que van desde la Erradicación de la Pobreza, la Soberanía Alimentaria, Soberanía de nuestros Recursos Naturales, Salud, Educación y Justicia, entre otros.
De esta Agenda Patriótica, se ha descolgado e implementado dos planes de mediano plazo: el PDES 2016-2020 y el PDES 2021-2025; el PDES 2016-2020 ligado a contribuir directamente los 13 Pilares; y el PDES 2021-2025 ligado a la reconstrucción económica y la industrialización con sustitución de importaciones.
Bajo este contexto, el gobierno nacional se encuentra en un momento histórico para que la planificación por fin sea el mecanismo para implementar las transformaciones demandadas por el voto ciudadano, no obstante, se identifican al menos 5 retos fundamentales por resolver.
El primer reto consiste en lograr una formulación paralela de ambos planes (PGDES y PDES), pues tanto el PGDES (Agenda Patriótica) como el PDES 2021-2025, ya han caducado en vigencia en la gestión 2025. Esto supone un proceso político y técnico totalmente sincronizado, articulado, estructurado que permita la participación de los actores sociales, sobretodo el privado como actor relevante y catalizador de las políticas planteadas por Rodrigo Paz.
El segundo reto consiste en lograr que el PDES pueda incluir dos enfoques, el primero de desarrollo y el segundo de reactivación y restructuración económica, social, ambiental y sobretodo institucional, con ello se resolverá la coyuntura actual y se pondrán las bases para mantener un crecimiento sostenible en el largo plazo hacia el cierre de brechas.
El tercer reto consiste en incorporar el nuevo modelo de Estado promovido por el Presidente Rodrigo Paz Pereira, ligado a los ejes promovidos: Capitalismo para Todos, Bolivia en el Mundo y el Mundo en Bolivia, Eliminar el Estado Tranca y el tan polémico Modelo del 50-50. Ambos planes deben poder incorporar de manera coherente y articulada dichos preceptos.
El cuarto reto consiste en lograr una articulación técnica entre el PGDES, el PDES y el resto de planes que se desprenden de estos, con énfasis en el POA que debe operativizar de manera anual, los compromisos de mediano y largo plazo establecidos; este reto ha sido una asignatura pendiente en la implementación de los anteriores dos ciclos de planificación. Sumando a ello, lograr finalmente la articulación de esta planificación con el presupuesto plurianual y anual del ministerio rector de esta materia.
Finalmente, el quinto reto consiste en evaluar si el actual marco normativo de la planificación (Ley N°777), coadyuva a la implementación efectiva del nuevo modelo de desarrollo, incluyendo la nueva mirada del 50/50.
Estos 5 retos de la planificación son de enorme complejidad, por lo que pone al Órgano Rector de la Planificación (Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente) en una posición por demás estratégica y relevante para crear un nuevo liderazgo en la gestión pública asociada a un nuevo modelo a ser implementado.















































































