Vigente desde 2009 en el país, el Bono Juana Azurduy ha beneficiado 3,5 millones de mujeres. De acuerdo con el Ministerio de Salud, cada año, desde su inicio, más de 110.000 embarazadas se inscriben para recibir el monto establecido.
«Desde su creación en 2009, cada año se inscriben más de 110.000 gestantes y 115.000 niños menores de dos años, quienes reciben 50 bolivianos por cada control realizado», destacó el Ministerio de Salud mediante una nota institucional.
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El bono tiene el objetivo de procurar la atención de la salud de la mamá y su bebé.
Para recibir el beneficio, la madre debe acudir durante 33 meses a 16 controles médicos, desde el embarazo hasta los primeros dos años de su hijo.
GESTANTES
«En casi 16 años de vigencia del Bono Juana Azurduy, ya se han beneficiado más de 3,5 millones de madres y niñas, niños menores de dos años de edad. El programa responde a la Política de Salud Familiar Comunitaria Intercultural (SAFCI) y al Sistema Único de Salud (SUS)», resaltó Salud.
En criterio de la cartera de Estado, los resultados ya son tangibles. La posibilidad de una gestante de acudir a sus controles permite la detección y prevención de enfermedades, lo que a su vez puede salvar vidas.
«De 2008 a 2023, la atención prenatal aumentó de 77,2% a 98%; la atención postnatal de 67% a 85,8%; y los partos atendidos por personal calificado subieron de 71,1% a 95%», subrayó.
Uno de los aspectos que se ha resaltado es el alcance del programa en regiones alejadas. Los médicos han llegado a hacer viajes de hasta 96 horas por tierra y ríos para acercar los servicios de salud a las mamás y sus bebés, además de darles la posibilidad de cobrar su bono.
Una de las travesías más complejas es la que se realiza hasta el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure (Tipnis). Para llegar, las brigadas viajan hasta cuatro días por río.
BONO JUANA AZURDUY
“Son hasta cuatro días de viaje por río. Viajamos apretados, bajo sol o lluvia, a veces sin alimento suficiente —porque nuestra prioridad es cargar lo necesario para la atención. Pero en las comunidades nos reciben con hospitalidad, y las madres valoran los controles como un derecho y un incentivo económico”, relató el médico del Bono Juana Azurduy de la Red Indígena 14 en el Tipnis, José Meneses Chuy.
Meneses y otros 575 médicos del Bono Juana Azurduy tienen la misión de ingresar al menos una vez por semana a las regiones indígenas de Puerto Villarroel, Chimoré y Villa Tunari.
Así se suman los esfuerzos rumbo a precautelar vidas. El mayor cuidado en la salud de bebés y mamás, según Salud, se refleja ya en datos de la Encuesta de Demografía y Salud (Edsa) y del Censo de Población y Vivienda.
«De acuerdo con datos oficiales, hace apenas unas décadas la mortalidad neonatal alcanzaba cifras dolorosas: 49 bebés fallecían por cada 1.000 nacidos vivos. Esa realidad, que marcó en los años 80 y 90, ha cambiado de manera significativa», señaló Salud.
La cartera estatal atribuye a políticas públicas sostenidas —como el Bono Juana Azurduy— y del esfuerzo del personal de salud, que «el país registra un avance en 2021 de apenas 6 muertes por cada 1.000 nacidos vivos. Detrás de ese número hay miles de niñas y niños de los pueblos indígenas que hoy respiran, crecen y sueñan».
Impulsado con ferias y brigadas, el programa llega a cada rincón del país. La inversión se orienta hacia la necesidad de proteger al binomio madre e hijo.




















































































