Con el cierre del cómputo oficial del balotaje presidencial, el miércoles por la noche, acaso “el más beneficiado” haya sido el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre), pues al llegar sus resultados a una gran similitud con los oficiales y definitivos, el sistema de conteo rápido estatal mostró ser idóneo, confiable y sólido para adelantar las cifras finales, para acabar con la tremenda incertidumbre poselectoral y, como dicen los expertos, para que los bolivianos la misma noche de la elección nos vayamos a dormir tranquilos porque, mal que bien, ya sabemos quién ha ganado.
Sí. La gran prueba del resultado preliminar naturalmente es el cómputo final, que ambos coincidan; si no lo hacen, algo está mal en cualquiera de los dos.
Varios medios hicieron notar que las diferencias entre lo registrado por el Sirepre y el cómputo oficial apenas eran de décimas. Es cierto: como se ve en la Tabla 1, a nivel nacional, si el PDC obtuvo 54,61% de la votación en el Sirepre, en el cómputo final quedó en 54,86%; y, si Libre registró el voto de 45,39% en el sistema rápido, su resultado oficial sólo bajó a 45,14%.
Tabla 1
Votación por el PDC y Libre en el Sirepre y en el cómputo oficial, por departamentos

Más significativas aún son las escasas diferencias cuando se mira por departamentos. De principio, ni una de estas diferencias (restas) entre los resultados Sirepre y del cómputo supera ni el medio punto porcentual. Es llamativo el 0,02 de Pando, con casi los mismos resultados en el conteo rápido y cómputo final: 54,81 – 54,83 para el PDC, 45,19 – 45,17 para Libre; en la misma línea están Tarija y Beni (0,05 y 0,09 puntos respectivamente). La más alta diferencia es la de Oruro, de 0,48, pero que apenas es casi medio punto porcentual.
Para tener una idea más completa del desempeño del Sirepre, es bueno verlo en su totalidad: los votos emitidos (la suma de votos válidos, blancos y nulos). Como se puede apreciar en el Tabla 2, es revelador que al final hubo 110.999 votos que no fueron registrados en el Sirepre; esta cifra significa el 1,68% del total de votos emitidos. La tabla también evidencia que las cantidades de votos no registrados más altas son las de La Paz y Santa Cruz, lo que es lógico, por sus elevados padrones electorales. Otra vez, donde hubo el menor caudal de votos no registrados en el Sirepre fue Pando, siguiéndole Tarija y Beni. Las razones del no registro son diversas, pero dice mucho el dato de que a nivel nacional hubo 256 actas (de un total de 34.026 actas) que se quedaron en la sección de “observadas”, que no se pudieron transcribir o aprobar su contenido con total certeza, por dificultades técnicas insalvables.
Tabla 2
Votos emitidos en el Sirepre y el cómputo oficial, su diferencia

Ahora, no se puede dejar de aclarar que todo este registro es de las actas en Bolivia, que en total son 34.026; el Sirepre no llegó a las actas del exterior (1.227). Se sabe que el total de las actas (la suma de Bolivia y el exterior) en esta elección fue de 35.253.
Con todo, como se vio, estuvo muy bien el Sirepre… como también estuvo muy bien la Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP) en las elecciones del 20 de octubre de 2019, las invalidadas.
A propósito del análisis de los resultados del TREP y del cómputo que hizo el politólogo Irfan Nooruddin (contratado por la OEA) en 2019, el ex vicepresidente del TSE, Antonio Costas, en la nota del 30 de octubre de 2022 de Animal Político, afirmó que uno de los ejercicios del especialista fue comparar los resultados del TREP y del cómputo, “mesa a mesa, resultado a resultado, y ¿qué es lo que encuentra? Que los resultados del TREP y los del Cómputo coinciden prácticamente todos”; por ejemplo, completa Costas, “el porcentaje de acierto [de coincidencia] para Comunidad Ciudadana, de todas las actas verificadas [en el TREP], supera el 98,79%”. El Sirepre 2025 y el TREP 2019 fueron igual de efectivos: si en el reciente balotaje la distancia entre el PDC y Libre fue de 9,22 puntos porcentuales en el Sirepre y 9,72 en el cómputo (5 décimas de diferencia), en 2019, la separación entre el MAS y CC fue de 10,56 puntos porcentuales en el TREP, y 10,57 puntos en el cómputo final, apenas una centésima de diferencia.
Si el Sirepre en el balotaje llegó al récord de 98% de las actas registradas a las 20:00 del mismo día de la elección, el viejo TREP, hasta finalizar la jornada electoral de octubre de 2019, ya había reunido el 98,69% de las imágenes de las actas, destacaba Costas en la citada nota del suplemento: si el mismo día de la elección se transmitió más de 98% “se cae el mito de que después llegaron las actas del área rural; ese día llegaron prácticamente todas, del área urbana y del área rural”.
Con todo esto, vale la pena preguntar: cuando el Sirepre y el TREP son básicamente lo mismo (el registro rápido de las actas y su resultado, y la constante suma y actualización-publicación de sus cifras) y, como se vio, son igual de eficientes por la coincidencia con sus respectivos cómputos oficiales, ¿por qué el primero hoy día es considerado casi infalible, y el segundo poco menos que la mayor calamidad por haber sido interrumpida su publicación, el “trauma de 2019”, le dicen?, ¿por qué considerarlos diferentes cuando en su remate, en su correspondencia o no con el resultado final, ambos probaron su idoneidad? ¿En verdad el “corte” del TREP en 2019 puede seguir viéndose como la causa de un “fraude”, o sea, la ida y venida de votos de un candidato a otro?






















































































