La segunda vuelta electoral boliviana entró en calor y viene intensificándose al acercarse la fecha final del 19 de octubre. Lo que parecía una elección con un ganador prácticamente definido tras los resultados del 17 de agosto se ha convertido en una contienda polarizada y altamente competitiva. La guerra sucia, los ataques sistemáticos entre candidatos y la fragmentación del electorado están reconfigurado las expectativas electorales.
Para una mayor comprensión de la evolución de la carrera por el sillón presidencial, Animal Político, de La Razón, conversó en exclusiva con Carlos Saavedra. Nuestro invitado, comunicador y experto en comunicación política, tiene una amplia trayectoria en el análisis de procesos electorales y dinámicas de poder en Bolivia. Su desempeño profesional le ha permitido observar de cerca las transformaciones del sistema político boliviano, los fenómenos de polarización, las estrategias comunicacionales de las campañas y los comportamientos electorales.
En esta conversación, Saavedra analiza las causas de la repolarización política que atraviesa Bolivia, examina las estrategias diferenciadas que han adoptado los binomios de Tuto Quiroga y Juan Pablo Velasco versus Rodrigo Paz y Edman Lara, y reflexiona sobre los riesgos de una lógica electoral que privilegia la construcción del enemigo por encima del debate programático.
– ¿Cómo ha evolucionado la situación desde la primera vuelta hasta el presente, en medio del balotaje?
Siento que la elección se había convertido en el último elemento del cual la gente se sostenía como esperanza para generar certezas ante un panorama de crisis muy complejo en múltiples dimensiones. Sin embargo, a partir del 17 de agosto, lejos de cerrar la falta de certezas y la incertidumbre, esta se ha profundizado y el país se ha vuelto a polarizar.
Veo después del 17 de agosto una Bolivia nuevamente polarizada, con incertidumbre y un escenario político que no termina de generar confianza en la gente para salir de la crisis. Considero que existe mucha fragilidad del sistema político. Una fragilidad que será trasladada rápidamente al escenario de gobernabilidad que tenga quien dirija el Ejecutivo.
Ninguna expresión política ha tenido la capacidad de generar certezas o sentimiento de claridad de propuesta para salir de la crisis. Estamos en un escenario bastante complejo donde las dudas pueden más que las certezas. Donde estamos más cerca de la polarización que de construir un gran acuerdo nacional para afrontar los problemas en todas las dimensiones.
Veo un panorama que tiene muchos rasgos de similitud con lo que pasó en 2002. Creo que estamos lejos de tener un momento constituyente o de un nuevo ciclo político con una nueva visión de país. Estamos más bien en un momento de agotamiento del sistema político donde lo que venía del bloque popular, del MAS, en todas sus vertientes, acabó siendo rechazado. Pero también al frente, en el bloque opositor, tampoco hay claridad sobre un proyecto político que pueda generar conexión con la gente y certeza para salir de la crisis.
– ¿Cómo se pueden caracterizar los argumentos que están esgrimiendo ambos binomios en esta segunda vuelta?
Estamos frente a una campaña muy de consignas. Las campañas modernas intentan capturar votos y tienen muy poca profundidad en la visión política de país; se han vuelto momentos muy pragmáticos.
No se ve una confrontación ideológica de fondo, pero hay que entender el espíritu de un balotaje: es una guerra de contrastes donde se genera un umbral de comparación entre ambos candidatos. Hay una característica fundamental: una parte importante del electorado no votó en primera vuelta ni por Rodrigo Paz ni por Tuto Quiroga, sino que estuvo en otras opciones políticas. Si se suma el voto nulo vinculado al «evismo» en gran parte, tenemos más de un 50% que no votó ni por Rodrigo Paz ni por Tuto Quiroga.
Ambas candidaturas tienen la tarea de conquistar ese voto que no fue con ellos, pero si no lo pueden conquistar, lo quebuscan generar es que por descarte terminen votando por ellos. Votar por descarte significa que no votan necesariamente porque la candidatura les genera certeza o seguridad de salida ante la crisis, sino que se interpela al otro, se genera miedo sobre la otra candidatura, se genera indignación, se construyen etiquetas.
Estamos viviendo esto con muchísima intensidad. Tenemos una campaña donde la guerra sucia y los ataques han sido fundamentales para estructurar este escenario. Desde el 17 de agosto por la noche ha empezado un ataque duro que ha tenido en Edman Lara y Rodrigo Paz s sus principales receptores. La guerra sucia está jugando un rol y es altamente efectiva. Ya se cobró en esta elección, en la primera vuelta, la viabilidad política de Manfred Reyes y de Samuel Doria Medina, y hoy está atacando con todo al binomio Paz y Lara, que el 17 de agosto parecía tener todas las condiciones para ganar, incluso con cierto margen de holgura. Hoy ya ha cambiado eso: ya no vemos un binomio Paz y Lara que tiene prácticamente ganada la elección, sino una elección bastante competitiva y disputada, donde Tuto Quiroga ha recuperado espacio político. Ante los errores del binomio Paz y Lara está empezando a posicionarse como una fuerza que tiene viabilidad para tomar el poder.
– ¿Cuáles son las características específicas de esta polarización?
Hay que distinguir dos conceptos: polarización y contraste plural democrático. Toda sociedad tiene contrastes plurales que se enmarcan en la lógica democrática. Un contraste plural es la existencia de segmentos de personas que tienen formas distintas de pensar las sociedades, la economía, la política, pero que entienden que tiene que haber una coexistencia democrática entre todos, y que entienden que tienen que llegar a acuerdos y consensos importantes para poder vivir en una sociedad que respeta la otredad política; que respeta lo plural, que entiende que no todos somos iguales, que respeta que pensemos distinto. A partir de esa lógica genera mecanismos de convivencia mutua y consensos que permiten administrar los disensos naturales en una sociedad.
La polarización es diferente: es la construcción de la identidad política exacerbada, donde la otredad no es vista solo como pluralidad, sino como enemiga. Es una lógica de construcción de tensión social profunda en la cual se mira al diferente como una representación política que hay que extirpar de la sociedad. Se usan metáfora para referirse al otro y plantean que este es, por ejemplo, el «cáncer comunista». ¿A qué se refiere esa metáfora polarizante? Que hay un cáncer, una enfermedad, que debe ser eliminada.
Esa es la polarización: la negación radical y absoluta de la otredad política, que es muy distinta a la lógica de administración de pluralidades políticas y construcción de consensos que permiten de manera democrática administrar el disenso.
La polarización tiene otra característica, que es una exacerbación cada vez más marcada por construir lógicas polarizantes de mirar la política. Esto está alimentado por la comunicación mediada por las redes, donde cada vez nos alimentamos solo de la burbuja que hace parte de nuestro algoritmo, que genera una negación, una aversión muy marcada del que pensamos que es contrario a nuestra identidad política.
Esta es la lógica de la polarización: negacionista de la otredad, con necesidad de aplastar al distinto mirando como una amenaza al otro. Tiene todas estas gestualidades autoritarias y que plantea prácticamente de eliminación del otro. Lamentablemente vivimos, no solo en Bolivia sino en el mundo, en tiempos de polarización, donde se hibridan de manera compleja políticas de las identidades, que son elementos fundamentales para entender este fenómeno político.
– ¿Cómo se están comportando las campañas de ambos binomios? ¿Cuáles son sus fortalezas y debilidades?
La campaña de Tuto tiene una maquinaria electoral en marcha que ha entendido, desde el 17 de agosto, que tiene que polarizar, que debía cambiar el escenario electoral. Tenía una segunda vuelta bastante compleja y creo que está logrando revertir esa idea de que era prácticamente imposible que le pudiera ganar a Rodrigo Paz. Hoy es una candidatura bastante competitiva que está disputando.
Es una candidatura que ha apostado claramente por generar polarización. De manera sistemática ha trabajado durante toda la campaña en construir la etiqueta de masista, populista, izquierdista del otro. Ya se lo hizo con Manfred Reyes, con Samuel Doria Medina y ahora con Rodrigo Paz.
Es una maquinaria electoral que apuesta claramente por la polarización, que apuesta por un sentimiento de cambio presente en distintos segmentos de la sociedad. Sin embargo, ha empezado a entender que solo con el voto antimasista no podía ganar la elección y está haciendo un trabajo importante para abrazar los centros electorales. Si no puede conquistarlos con su perfil, intenta que se genere un rechazo muy fuerte a la otra candidatura para que voten en contra de Rodrigo Paz y Edman Lara. Es una candidatura que tiene una estrategia clara, que tiene una maquinaria funcionando. En la primera vuelta se posicionó con la radicalidad anti-MAS, pero hoy está dando batalla para abrazar el centro electoral que es fundamental para ganar el balotaje.
La campaña de Rodrigo Paz la veo como una campaña que en primera vuelta representó algo muy poderoso en política: el cambio, lo nuevo. Ante un momento de crisis múltiple y de agotamiento de las figuras tradicionales del sistema político mostraba dos rostros que en lo nacional son nuevos. A pesar de que Rodrigo Paz tiene amplia experiencia política como senador, diputado, alcalde, concejal, en el ámbito nacional es relativamente nuevo, y lo mismo Edman Lara.
El problema es que parte de su electorado hoy está cambiando de opinión y esa es una pérdida terrible en términos de estrategia. El que pierde un voto de su candidatura para que ese voto se vaya a la candidatura de enfrente es como si estuviera perdiendo prácticamente dos votos. Creo que ha tenido problemas de coordinación. Si en Tuto destacamos que tiene una maquinaria electoral, en Rodrigo Paz y Edman Lara tenemos una candidatura que se vio sorprendida de llegar a este momento, que no terminaba de creer que podía ser competitiva y llegar a balotaje.
La campaña de Rodrigo Paz y Edman Lara es mucho más artesanal en comparación a la maquinaria electoral que tiene Tuto. El binomio del PDC ha tenido decisiones muy erráticas sobre puntos que son fundamentales para el electorado.
– ¿Cómo se están desempeñando ambos candidatos vicepresidenciales?
En ambos he visto personificar la figura de outsider de la política, de alguien que viene de afuera del sistema político. Lara a partir de su historia de vida, las peleas que tuvo al interior de la Policía y de una suerte de activismo que hizo a partir de ello. Juan Pablo Velasco a partir de que nunca formó parte de un partido político, de que no ha tenido un cargo público y de que ha tenido iniciativas privadas que han sido exitosas.
La diferencia es que Juan Pablo Velasco es absolutamente disciplinado con la estrategia que le ha planteado Tuto Quiroga y al ser más ordenado está generando más resultados estratégicos. Mientras tanto, Edman Lara es también un político outsider nuevo pero que muchas veces ha sido muy confrontacional, que no ha tenido un asesoramiento adecuado y eso le ha generado un boquete a la campaña de Rodrigo Paz. Se perciben problemas de coordinación que podían haber sido rápidamente resueltos.
La diferencia entre ambos candidatos a vicepresidente está en el cumplimiento de una disciplina estratégica. Me da la impresión de que la campaña de Rodrigo Paz no tiene una línea estratégica clara con los candidatos. Al contrario, la campaña de Tuto Quiroga sí la tiene. Esto se está notando en el avance de la campaña electoral.
– ¿Cómo se pueden interpretar las recientes encuestas de Unitel que le dan un 47% a Quiroga y un 39% a Paz?
Hay un dato que se ha remarcado mucho: el 33% de los votos no está totalmente decidido, uno de cada tres no está totalmente decidido. Eso sirve para plantear que hay una elección que está abierta, que no está cerrada.
Las encuestas han sido muy cuestionadas. Hay que saber qué es una encuesta y qué mide, pero además hay que saber que en Bolivia existe un voto invisible, existe una Bolivia invisible que vota de manera comunal, colectiva. La encuesta hay que verla como un instrumento que permite mostrar una tendencia pero que no hace futurología sobre lo que va a pasar exactamente en la elección. En un país como Bolivia, donde muchas de las decisiones se toman en comunidad, en conjunto, se relativiza el valor de las encuestas.
Más allá de esto, la encuesta muestra un Tuto Quiroga que vuelve a ser competitivo. Más aún, que está sacando ventaja en una elección donde parecía casi todo decidido para Rodrigo Paz.
Un segundo elemento es que Rodrigo Paz ha perdido ventaja en la elección, ha terminado siendo víctima de las declaraciones de su propio candidato a vicepresidente. Tiene que usar mucho tiempo, especialmente de contacto con medios de comunicación, para explicar las cosas que declara Lara. La encuesta hay que mirarla como el termómetro de este momento, pero entendiendo los rasgos, las gestualidades, la organización comunal que se tiene en el voto en Bolivia.






















































































