Las elecciones presidenciales bolivianas del 17 de agosto se perfilan como las más complejas de las últimas décadas, señala Susana Bejarano. La división del Movimiento Al Socialismo (MAS), que dominó la política nacional durante casi dos décadas, presenta un escenario electoral inédito donde múltiples candidaturas del bloque popular compiten entre sí mientras enfrentan el resurgimiento de fuerzas opositoras bien organizadas.
Susana Bejarano, politóloga y candidata a primera senadora por La Paz en la fórmula de Alianza Popular que postula a Andrónico Rodríguez, ofrece desde su experiencia académica y militancia política una radiografía crítica de este momento histórico. Su análisis combina la perspectiva teórica con la experiencia directa de quien participa activamente en la contienda electoral como parte del proyecto de renovación que encabeza el joven dirigente cocalero.
Para nuestra entrevistada, estos comicios representan «la elección más peligrosa en los últimos años que ha habido para el bloque popular», caracterizada por la judicialización del proceso electoral, la crisis económica como factor determinante y la «burocratización de la izquierda» que, según explica, descuidó la batalla cultural. Su diagnóstico apunta a una elección «atípica» donde las condiciones desiguales entre candidatos y la fragmentación interna del progresismo amenazan los avances conquistados durante el proceso de cambio iniciado en 2006.
Una elección «atípica»
«Nunca antes, en los últimos años, habíamos vivido una elección tan judicializada como la de ahora», señala Bejarano, quien identifica en este fenómeno uno de los elementos más peligrosos del actual proceso electoral. La politóloga explica que las denuncias judiciales, aunque «no tienen asidero», son aceptadas por el órgano judicial generando «una intromisión del Órgano Judicial en un momento político crítico».
El caso de Andrónico Rodríguez ejemplifica esta situación. «La denuncia en este caso era que Andrónico se había postulado dos veces al mismo cargo, entonces no podía ser candidato a las elecciones. O sea, no hay normativa vigente con eso», explica Bejarano, calificando la denuncia como «un despropósito».
Esta judicialización ha creado una «carrera electoral tremendamente dispar», donde algunos candidatos «están hace siete meses en carrera electoral» mientras que, en la candidatura de Rodríguez, «llevamos un mes en la competencia» tras ser impedida judicialmente de inscribirse el 19 de mayo.
Crisis económica
Bejarano sitúa la crisis económica como un elemento central que pesa sobre las candidaturas del bloque popular. «El tema de la crisis es un factor electoral hoy en día», afirma, explicando que «todas las malas decisiones que ha tenido el gobierno de Luis Arce son unas decisiones que de alguna manera afectan a la candidatura de Rodríguez, aunque él no haya estado dentro del gobierno actual».
La politóloga traza una genealogía de la crisis que se remonta al 2017 y 2018, cuando «ya empieza a recibir menos cantidad de divisas por concepto de venta de hidrocarburos». La pandemia y los conflictos internacionales agravaron una situación que, según su análisis, fue mal gestionada por las administraciones masistas.
«Hubo una coincidencia entre la conflictividad política con estos indicios primero y que luego desplazaron a la crisis económica», explica, estableciendo una relación compleja entre ambas crisis que han terminado por «ahondar esa crisis social» y debilitar «el tejido dentro de las organizaciones sociales».
La burocratización del MAS y la pérdida de la batalla cultural
Un aspecto particularmente crítico del análisis de Bejarano se centra en lo que denomina la «burocratización de la izquierda» durante los gobiernos del MAS. «Hubo una suerte de burocratización de la izquierda que descuidó la batalla cultural», señala, identificando este como un error estratégico fundamental.
La politóloga critica que el MAS no desarrolló una transformación cultural profunda. «Se precisó de un elemento fundamental que era acompañar todo el proceso revolucionario, toda esta transformación estatal que no se puede negar porque la hubo, acompañarla con la batalla cultural».
Este descuido se manifestó en múltiples áreas. «Algo se hizo en medios de comunicación, sí, pero creo que en otros campos no. Por ejemplo, en cómo se contaba la historia». Bejarano lamenta que «estos espacios de construcción de las verdades son espacios que al final se quedaban y están en manos de esa élite educada blancoide».
La fragmentación del bloque popular
Bejarano señala que la actual división del MAS no es un accidente coyuntural, sino el resultado de un proceso largo de desgaste político, burocratización y falta de renovación intelectual en la izquierda boliviana. La politóloga considera que la fragmentación interna del bloque popular amenaza no solo su futuro electoral inmediato, sino la continuidad misma del proyecto plurinacional.
“Hoy día llegamos con una izquierda completamente fraccionada”, afirma, y atribuye esta crisis tanto a la falta de generosidad entre liderazgos como a la ausencia de mecanismos democráticos internos. “Las organizaciones sociales, que son el piso y la base del bloque popular, empiezan a pulverizarse, a encontrar dos, tres dirigentes, y empiezan a polarizarse dentro del bloque popular”, explica.
La personalización del poder en torno a Evo Morales generó una dinámica que eventualmente conduciría a la actual fragmentación. «La agenda se personaliza en torno a Evo, en torno a la permanencia de liderazgo de Evo Morales», proceso que se intensificó con los eventos del referéndum del 21 de febrero de 2016 y la crisis de 2019.
La ruptura se profundizó con la llegada de Luis Arce al poder. Según Bejarano, su gestión “ha pulverizado las organizaciones sociales” y su actitud ha sido más destructiva que integradora. “Hoy día Luis Arce es un personaje que poco tiene que decir sobre la unidad de la izquierda. Todas las acciones que ha tenido su gobierno en contra de esa unidad son palpables”.
«Con Luis Arce ni siquiera estamos en una situación de ponerse a pensar y debatir sobre la batalla cultural», añade, puntualizando que la disputa se redujo a «una cosa mucho más simple y que es la lucha por los espacios de poder».
Andrónico Rodríguez: renovación versus fragmentación
Para Bejarano, la candidatura de Rodríguez representa una oportunidad frente a la crisis del bloque popular. «Andrónico hoy día representa dos cosas: representa la renovación del bloque popular y yo te diría, iría más allá, representa la renovación del sistema político», afirma.
La politóloga defiende que Rodríguez «es la única opción en carrera electoral con posibilidades reales», lo que debería motivar la unidad de la izquierda en torno a su candidatura. Sin embargo, observa con preocupación la oposición que enfrenta desde el propio bloque popular. «Me llama la atención que pareciera que líderes de nuestro propio bloque pareciera que privilegian que gane la derecha antes de que ganemos nosotros», asevera.
La estrategia de base de Andrónico
Ante la imposibilidad de lograr unidad en las cúpulas, Bejarano destaca la estrategia territorial de Alianza Popular. «Lo que está haciendo Andrónico Rodríguez es acercarse al país, recorriendo, yendo organización por organización, intentando algo básico, que es la unidad de las organizaciones sociales».
Esta estrategia busca reconstruir «el tejido social del bloque popular» que ha sido fracturado por «la pelea intestinal de Luis y Evo». Bejarano confía en que «es probable que la unidad no se vea a través de las cabezas por las razones que te he explicado, pero el trabajo de reconstitución del tejido social del bloque popular lo está haciendo Andrónico Rodríguez».
Propuestas económicas: la revolución del crédito
En términos programáticos, Bejarano destaca el plan económico de tres fases de Rodríguez, que prioriza a «un grupo económico que nadie más lo visibiliza»: el 80% de la economía informal. La propuesta incluye «la revolución del crédito» para este sector que «finalmente en el día a día es el que sostiene la economía».
La candidata critica las políticas de ajuste tradicionales: «No se puede, a nombre de mejorar la economía, sacrificar la economía de las familias», afirma. En su lugar, propone medidas que incluyen negociaciones con sectores productores de divisas como el agronegocio y la minería aurífera para «que esos dólares que se producen en Bolivia vuelvan a Bolivia».
Los riesgos de una elección fragmentada
Bejarano concluye su análisis con una advertencia sobre los riesgos de la fragmentación. Rechaza caracterizar estas elecciones como una «primaria» del bloque popular debido a la presencia de «una derecha que amenaza desmantelar todas las acciones que ha logrado el MAS«.
«Vamos a la elección más peligrosa en los últimos años que ha habido para el bloque popular», insiste, alertando sobre las consecuencias de una eventual victoria de la derecha que promete «intervenir y hacer una serie de cosas que pondrán en peligro la seguridad de mucha gente».






















































































