La Constitución Política del Estado Plurinacional de 2009, en su artículo 6 y parágrafo II dice: “Los símbolos del Estado (CPE) son la bandera tricolor rojo, amarillo y verde… (y) la wiphala…”, lo cual quiere decir que, en cualquier acto cívico en el país, tiene que utilizarse la bandera tricolor (rojo, amarillo y verde) y la wiphala (de siete franjas, parecido al arco iris). ¿Se cumple este mandato constitucional paritario?
Días previos al 6 de agosto de 2025, es decir, para la celebración de los 200 años de vida del país, hubo muchas manifestaciones ciudadanas mediante los desfiles cívicos. Después de haber presenciado de los estudiantes, sobre todo en la ciudad de La Paz, me animo a afirmar que se celebró el Bicentenario sin wiphalas. ¿El ministro de Educación dio órdenes para que solo se utilicen la tricolor boliviana? ¿La ministra de Culturas y Descolonización no se pronunció contra este atentado constitucional y diversidad del país?
Posiblemente, nunca sepamos qué sucedió, pero alguien dio una orden para que así se desarrolle los actos cívicos. ¿Qué significado tiene la exclusión de la wiphala de actos protocolares y actos cívicos? La wiphala es sinónimo de los pueblos ancestrales y existe aún el prejuicio de no abrazar simbólicamente esas luchas. Otro dato más sobre la celebración del Bicentenario. Los edificios del centro de la sede gobierno, incluida la plaza Murillo, estaban tricolorizados, es decir, solo con la bandera republicana; incluso algunos edificios públicos, lucían este panorama. Obviamente, he visto algunas excepciones; en pocas oficinas públicas izaron la wiphala. Incluso en el frontis, el edificio o monoblock de la Universidad Mayor de San Andrés, estaban alzadas solo la tricolor y la bandera de la UMSA. Mediante las redes sociales, pude apreciar en otros lugares del país, sobre todo, en las áreas rurales, conforme dicta la CPE, la tricolor y la wiphala.
Otra apreciación que puede ser de interés. Casi todas las bandas de música de los colegios y algunas escuelas lucían los trajes de gala similares a los de los militares. Es decir, hay una fuerte tendencia de militarización de las bandas con instrumentos de metal. Es una moda republicana y colonial, que no fue aniquilado. Porque esos trajes de gala corresponden a la Europa feudal, muy lejos de la modernidad. Recuerdo que hace varios años hubo una irrupción de bandas de música estudiantil, muy bien conformadas y con verdaderos profesores/as. Sorprendía en ciudades como La Paz, porque eran bandas con instrumentos autóctonos o nativos de la región andina, como zampoña, tarkas, etc.
De esa época destaco a la banda del colegio Don Bosco, que presentaba bandas con instrumentos nativos y los estudiantes lucían trajes típicos de los pueblos andinos. Casualmente, me topé en El Prado de la ciudad con la banda del colegio citado. Encabezaba una banda con trajes militares y casi al final estaban unos cuantos niños portando pequeñas wiphalitas y otros pocos que tocaban la zampoña. ¿Qué paso? Pasaron de una propuesta maravillosa a otra en la que prima la banda cuasimilitar. Mejor dicho, se adhirieron alienándose a la predominancia de bandas de instrumentos de metal y muy foráneas.
Un acercamiento riguroso nos daría muchas luces, a preguntas como: ¿los colegios privados y fiscales confluyen en gustos por las bandas con instrumentos de metal y con atuendos militarizados? ¿Cuál es el costo de esa moda colonial? ¿Qué pasó con el gusto por lo nuestro, lo ancestral, nuestras verdaderas raíces? ¿La educación solo cuenta con profesores de música que enseñan lo foráneo, lo colonizado y lo convierten en moda? Alguien, al observar el ingreso de este tipo de bandas citadas, comentaba que no es casual la militarización de la cultura, que hay un espíritu militarista, con fuertes aires golpistas y de exclusión que no ha desaparecido en el espíritu boliviano, y las Fuerzas Armadas y los/as jóvenes están emulando esas acciones.
Es lamentable que el Bicentenario solo permita una mejor reproducción de lo foráneo y lo propio sigue marginado o cuestionado como la wiphala. Es decir, el arte y los símbolos de los pueblos ancestrales, afrobolivianos y sectores populares, continúan marginalizados. A lo mucho, es un decorativo minúsculo sin ninguna trascendencia o “tapar la boca” diciendo que sí están reconocidos. Pa pataka maranixiw Bolivia, sasaw sapxistu. Wiphalasaxa wali jisk’achatakiskiwa, janiw aytañ munapkiti uka tisphili lurawinakanxa. ¡Arsusiñaniya!
*Es aymara boliviano, sociólogo y antropólogo




















































































