Unas mariposas monarcas, en peligro de extinción, viajando desde muy lejos para batir sus alas en México, en un bosque de México y provocar luego un tornado en Texas, es una noticia antigua que fue una buena nueva. La base para comprender que un determinado evento, con un momento inicial, puede provocar resultados ni siquiera imaginados en lugares remotos y con consecuencias insospechadas. Insospechadas no quiere decir que sean malas. De hecho, cuando alguien va a dar dos noticias, no necesariamente tiene que ser una buena y otra mala. Puede ser que ambas noticias sean malas. Te cuento que tus dos gatos se escaparon, pero, además, se llevaron tu chompa favorita. Dos noticias malas. Sin embargo, es posible que haya una noticia mala y otra buena, o dos buenas, que suele ser lo menos probable. La entropía tiene que ver con las probabilidades antes que con el desorden. El desorden es a veces una tendencia y otras veces un estado. Cuando es un estado, la otra tendencia es el orden. Esto es confuso. Se confunde a ambas tendencias con las probabilidades que tienen que ver con la entropía. Hay gente que despierta y seguramente piensa, hoy me siento entrópico, por lo tanto, debo sacudirme un poco y ordenarme. A lo mejor el acto de seducción de los pájaros sea de esos resultados que empiezan con un momento de inicio y desencadenan el apareamiento o si el momento de inicio ocurre en otro árbol y está lloviendo, a lo mejor el apareamiento no ocurrirá, al menos ese día, no. En los humanos pasan cosas parecidas. Un día alguien se encuentra una billetera en la calle, a raíz de un espíritu bondadoso y honrado, publica el carnet que había en la billetera, que sirve por extrañas circunstancias a la policía, para atrapar a una peligrosa criminal estafadora. Esta, ubica a quien publicó el documento con su rostro y nombre. Lo hace buscar, desde su celda en la cárcel y lo manda a matar, un martes 13, a la hora del cristo, que es la hora en la que hay gente que se deprime más que otra. En los humanos, el arte de la seducción no es más un arte, es casi una transacción de intereses mutuos, conocido o no por la otra parte. La seducción pasa por la razón más que por los aromas o las humedades. A medida que avanzan los años y las tecnologías, están sucediendo varias cosas entrelazadas, que se tocan, que se relacionan. Las seducciones, las deducciones, las conclusiones, las reducciones, las oraciones, los edredones, los tropezones, los terremotos, las caídas de cabello, la desaparición de las cucharillas, la insospechada situación de soledad de la media blanca, la paradoja del yungueñito en Coroico, hecho con jugo de botella plástica. Todo se toca y está haciendo su trabajo, la ley del caos, el pensamiento complejo, la creatividad, la física subatómica, las malas decisiones de cada persona, las buenas decisiones de las mascotas, las respuestas de la naturaleza a las acciones de los seres antinaturales. Y en medio de todo, una agenda en el mundo con tendencia a que se instauren extrañas formas de gobierno basadas en las democracias que le apuestan a la dominación de las mayorías, para imponer ideas, que quedan políticamente correctas, de las minorías. Democracias, por otra parte, que nunca pensaron o buscaron mejorar nada más que las situaciones personales de sus caudillos, para hacer de los Estados el todo. Vale decir, el Estado por sobre los individuos. Pero, en medio de capitalismos salvajes en los que el consumo se extiende hasta a las emociones y la miseria. Se consume miseria y se la premia, no a la miseria en sí sino a cómo se la vende. Miseria y exotismo puestos en vitrina para el consumo ávido de gentes con enormes y alargados complejos de culpa, pero con también enormes y alargados bienes y tarjetas de hacer transacciones económicas. En medio de esta sinfonía del mundo, están las miradas en las pantallas, los dedos hábiles escribiendo información por lo general falsa o estúpida. Los dedos haciendo su papel para que la legión de consumidores obtenga su aprobación. Los dedos, una máquina digital, que suma, que digita, que escribe información antes que cuerpo poético. Como las mariposas monarca, los dedos, cientos, miles, correctos, idiotas, héroes, canallas, sumisos, libertarios, tiranos, valientes, ignorantes, lúcidos, impostores, haciendo que ocurran eventos sin haberlo siquiera planeado. Mañana, seguramente, morirá alguien de manera inesperada y triste.
(*) Óscar García es compositor y escritor














































































