Introducción: apenas llegamos un millar de stronguistas a Villa Ingenio en feriado largo de difuntos/muertos. En teleférico y en minibuses, por calles vacías, el menguante pueblo stronguista se coloca al sol implacable alteño. En la preferencia, nos conocemos casi todos; unos nos saludamos, otros nos miramos con complicidad. La tardecita da para vestir camisetas gualdinegras de todos los años. El equipo salta con una blanca conmemorativa del último Día del Hincha Stronguista.
Un cuate me reclama por Supayabe. Otro pide fichar a un nueve. Su amigo suma/sigue: y un lateral zurdo; y un diez; y un central. Y un presidente, ay, reclama aquel. Cuando veo el “eleven” titular, nada me sorprende. Son los únicos once que tenemos. Monasterio sabe que el partido acarrea un peligro latente.
Las suspicacias de arbitrajes dudosos y sanciones a pedido contra jugadores rivales del puntero serán denunciadas en rueda de prensa post-partido por el técnico cruceño.
Nudo: los temores llegan de primer plato. Es un Tigre lento, errático, desconocido. Ni Amoroso, ni García, ni Arrascaita son capaces de conectar con un abandonado Godoy. Quiroga y Lovera, al medio, no marcan. Rea lo sabe y a sus espaldas, anota el primero. Es el desastre que se veía venir.
Amoroso y García intercambian bandas pero la actitud no aparece. Sobre el final, un penal regalado por los chicos de Pablo Godoy (que ha montado un ultradefensivo 5-4-1) trae algo de calma.
Desenlace: la entrada de Ursino -el técnico sobre la cancha- revitaliza. Es otro Tigre, más metido. A la hora, llega el gol de la remontada con centro (otro) de Amoroso para la “testa” del “Chino” Quiroga. Joel está cerca de batir el récord histórico de asistencias de toda la historia de la liga; y es uno de los mejores del continente en regalar pases de gol. Cuando apriete ABB sobre el final, será también el “wing” derecho el único capaz de aguantar la pelota. Si el Tigre clasifica a fase de grupos de la Libertadores, la mitad de esos tres millones de dólares deberían ir a la cuenta de Amoroso.
Los últimos minutos son para sufrir sin necesidad, ante un rival inferior que se animó demasiado tarde. Los cambios de Monasterio no aportarán: Chávez por Godoy; Somoya -que se hace expulsar en tiempo récord- por Arrascaita; y Moriceau por Quaglio. Solo Banegas sigue siendo Banegas. El Tigre logra los tres puntos, jugando mal. Es la (buena) señal de los equipos que salen campeones.
Post-scriptum: faltan enfrentar a Bolívar (domingo 30 de noviembre) y a Always Ready (domingo 7 de diciembre). Son seis fechas y mi mayor miedo será cuando visitemos a FC Universitario y Tomayapo.
(25/11/2025)
















































































