Introducción: sostiene Robatto en una entrevista con el diario argentino Olé que hay dos clases de entrenadores. Los cagones y los valientes. Cree el todavía técnico de Bolívar que los colegas que privilegian los esquemas defensivos son menos trabajadores (como si atrincherarse no implicara un laburo y una disciplina). Asegura que los equipos ofensivos (como el suyo) son sinónimo de mayor trabajo pues exigen mayor elaboración. Así (mal)entiende Robatto el fútbol; en su vocabulario, la palabra equilibrio no existe. En su particular universo, él se autoproclama como valiente; ningún cagón.
En el año de su Centenario, Claure apostó por un técnico que siempre va al ataque, que no tiene plan b, que siempre sufre cuando lo aprietan. Así, Bolívar ha quedado fuera de la Libertadores (ante dos equipos menores como Cerro y Cristal); logrará en el último partido el premio consuelo, el pase a la Sudamericana.
El rival es Cerro Porteño, que viene prácticamente clasificado y no opondrá mayor resistencia. Solo mirará de reojo a la televisión para el esperado triunfo de Palmeiras, en casa, frente al colero Sporting Cristal de Lima. Apenas estamos diez mil en el Siles, en una noche gélida (dos grados) y sin apenas transporte colectivo por la falta de diesel/gasolina. Corren rumores de la marcha de Robatto a Liga de Quito.
Nudo: la primera parte es un bombardeo celeste. Bolívar juega más y (mucho mejor). Termina anotando dos goles pero -con puntería- podían haber sido muchos más. En Brasil, la primera parte también termina a favor del local, tres a cero para el “Verdão”. Robatto ha dejado a Fábio Gomes en la banca, con problemas estomacales de última hora. Robson sigue desaparecido (aún así, está en la selección). Se extrañará -a pesar de la goleada- los pases filtrados de Ramiro Vaca.
Desenlace: la segunda parte es más de lo mismo, será un puro trámite. Será una goleada para un consuelo. Será la noche de un enchufado “Patito” Rodriguez (que hace el tercero). Cuando entra “Chico” Da Costa, otrora idolo de la “Academia”, recibe una pitada monumental: no hay memoria, menos agradecimiento. En el cuarto, Fábio Gomes celebra con el célebre gesto de las (masacradas por el FBI) Panteras Negras, el “black power” contra el racismo. Es la fotografía del partido. La fiesta termina con gritos de “Lampe, Lampe” ante una buena atajada.
Post-scriptum: Bolívar clasifica al “play off” de la Sudamericana (cerrará como local). Todavía no se conoce el rival del cruce (aunque puede ser Atlético Mineiro o Palestino). El sorteo será el próximo lunes. ¿Seguirá al frente su “valiente” entrenador que perdió el apoyo de la hinchada celeste?















































































