La empresa estadounidense de inteligencia artificial Anthropic lanzó el pasado martes Claude Fable 5, el modelo más potente que ha puesto a disposición del público. Es el primer integrante de su nueva clase «Mythos». Se trata de una categoría que la propia firma sitúa por encima de su línea Opus, hasta ahora el tope de gama. En paralelo, la compañía liberó Claude Mythos 5, una versión del mismo modelo con menos restricciones de seguridad. La misma está reservada a un grupo selecto de socios en ciberdefensa e infraestructura crítica, entre ellos Amazon, Apple, Google, Microsoft y JPMorgan Chase.
El lanzamiento carga una tensión que no puede pasarse por alto. Apenas cinco días antes, el jueves 4 de junio, Anthropic publicó un llamado a pausar el desarrollo de la IA. Propuso a los grandes laboratorios del mundo el establecimiento de un mecanismo coordinado y verificable que permita desacelerar nuevos modelos de frontera. «Sería bueno que el mundo tuviera la opción de frenar», escribió la compañía. El documento, firmado por Marina Favaro, jefa de investigación interna, y Jack Clark, jefe de políticas, advierte que la industria se acerca a la «automejora recursiva». Se refiere a sistemas capaces de perfeccionarse a sí mismos escribiendo su propio código, sin intervención humana. Como evidencia, la firma reveló que su modelo Claude fue autor de más del 80% del código incorporado a sus propios sistemas en abril.
Desacelerar o no
El pedido generó escepticismo inmediato. «No creo que sea un llamado genuino a desacelerar», dijo a Scientific American el matemático Noah Giansiracusa, profesor de la Universidad de Bentley y autor de dos libros sobre algoritmos y sociedad. El científico calificó una pausa coordinada de «literalmente imposible». Funcionarios de la Casa Blanca y voces de la industria consideran, además, que el énfasis de Anthropic en escenarios catastróficos exagera los riesgos. Sostienen que el argumento funciona como estrategia para frenar a sus rivales bajo el ropaje de la seguridad.
Más allá de la polémica, las cifras del modelo son contundentes. Fable 5 supera en más de 10% a Claude Opus 4.8 —presentado hace apenas un mes— en varias pruebas de referencia. Lidera los rankings en ingeniería de software, análisis financiero, visión e investigación científica. Cuanto más larga y compleja la tarea, mayor su ventaja. En pruebas tempranas, la pasarela de pagos Stripe reportó que el modelo ejecutó en un día una migración de código que habría tomado más de dos meses a un equipo completo de ingenieros. Dianne Na Penn, jefa de gestión de producto de Anthropic, defendió ante CNBC el precio del servicio. Cuesta $us 10 por cada millón de tokens de entrada y $us 50 por millón de salida, el doble que Opus 4.8. «Simplemente se obtiene un mayor retorno de inversión con modelos más inteligentes», aseveró.
Cuestiones de seguridad
La novedad de fondo es el mecanismo de despliegue. Fable 5 incorpora una capa de salvaguardas que detecta consultas de alto riesgo en ciberseguridad, biología y química, derivándolas a un modelo menos capaz. Anthropic admite que el filtro se activa en menos del 5% de las sesiones y a veces atrapa solicitudes inofensivas. La empresa exigirá además retener durante 30 días todo el tráfico, incluso de clientes con acuerdos previos de retención cero, como medida de monitoreo.
La relevancia del hecho excede al sector. Anthropic ensaya por primera vez una respuesta al dilema del doble uso: cómo comercializar una tecnología cuyas capacidades ofensivas podrían comprometer infraestructura crítica. Y lo hace en camino a cotizar en bolsa. La firma presentó su solicitud de oferta pública días antes del lanzamiento, igual que OpenAI. Al día siguiente del estreno de Fable 5, el director ejecutivo Dario Amodei propuso en un ensayo que «los modelos de IA de frontera, como los aviones, deberían someterse a pruebas técnicas y auditorías» obligatorias, con poder estatal para bloquear los que fallen.
La secuencia de estos días deja una pregunta en el aire: ¿es sostenible pedir un freno colectivo mientras se pisa, con todo, el acelerador propio?




















































































