Estados Unidos lleva más de un año desplegando una estrategia financiera y diplomática en Sudamérica que marca un punto de inflexión. Desde enero de 2025, el gobierno de Trump ha comprometido más de $us 1.000 millones en inversiones en minerales críticos a lo largo de la región. El objetivo es romper la dependencia norteamericana de China en materias primas esenciales para la defensa, la tecnología y la transición energética.
La cifra, documentada en un informe del bufete de abogados White & Case, engloba préstamos, participaciones accionarias y contratos de compra anticipada de producción. El diseño está orientado a encauzar el litio, cobre y tierras raras sudamericanas hacia cadenas de suministro alineadas con intereses estadounidenses. El despliegue abarca desde el estado de Goiás, en Brasil, hasta la provincia de Salta, en Argentina, y se extiende ahora, con claridad renovada, hasta Santiago de Chile.
Más que solo energía
El cambio de enfoque es deliberado. La minería de recursos tecnológicos ha dejado de ser un asunto de política climática para convertirse en algo más decisivo. Así lo explica Tiago Abreu, director de Desarrollo de Brazilian Rare Earths. «El desarrollo de proyectos de tierras raras y minerales críticos ya no es solo una cuestión de transición energética, sino de seguridad energética».
La frase captura con precisión el giro que se observa en las capitales de todo el hemisferio.
Ilan Goldfajn, presidente del BID, sintetizó el estado de ánimo que prevalece en la región. «Estamos escuchando de países de izquierda a derecha, independientemente de la inclinación política, que este es el momento para que aumenten el valor añadido de sus minerales críticos», dijo.
Brasil y Argentina
Sudamérica concentra alrededor del 60% de las reservas mundiales de litio, y dos países acaparan la atención de los inversores. Brasil posee las segundas mayores reservas de tierras raras del planeta, solo por detrás de China. Sin embargo apenas aporta el 0,02% de la producción global, una brecha que Washington quiere ayudar a cerrar. El estado de Minas Gerais ha visto surgir un racimo de proyectos al que ya se conoce como el «Valle del Litio».
Argentina, en tanto, ha optado por una estrategia de atracción agresiva. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), lanzado en julio de 2024, ofrece estabilidad fiscal, aduanera y cambiaria para proyectos superiores a $us 200 millones. La capacidad de producción de litio del país pasó de 75.500 toneladas anuales en 2023 a 186.000 toneladas en 2025, y el gobierno proyecta alcanzar las 658.000 toneladas para 2035.
Kast suma a Chile
El pasado jueves se agregó un capítulo nuevo a esta historia. En su primer día como mandatario, el presidente José Antonio Kast sostuvo una reunión de trabajo con el vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, en la que se firmó una Declaración Conjunta para el Establecimiento de Consultas sobre Minerales Críticos y Tierras Raras. El documento fue suscrito por el canciller Francisco Pérez Mackenna y Landau, en presencia de Kast.
El acuerdo —primer hito diplomático de la nueva administración chilena en materia económica— establece un mecanismo de consultas técnicas periódicas entre ambos gobiernos. Entre sus objetivos figuran el desarrollo de mecanismos que fortalezcan las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras bajo un criterio bilateral.




















































































