Con más de ocho décadas de trayectoria, IASA se ha consolidado como uno de los pilares fundamentales de la agroindustria boliviana. En un contexto donde la sostenibilidad y la competitividad internacional son cada vez más determinantes, la empresa enfrenta el desafío de mantener su liderazgo mientras expande su presencia regional y responde a las exigencias de mercados globales.
Diego Moreno Meneses, Gerente General de IASA, lidera esta visión estratégica desde una posición privilegiada para entender los desafíos del sector. En esta entrevista exclusiva con Energías & Negocios, de La Razón, el ejecutivo explica su compromiso con la innovación, la expansión regional y la implementación de prácticas sostenibles que fortalecen tanto la competitividad como el reconocimiento internacional de la soya boliviana.
– IASA tiene más de 80 años de historia en Bolivia. Bajo su liderazgo, ¿cuál es la visión estratégica para mantener y extender el legado de la compañía como pilar de la agroindustria nacional en las próximas décadas?
Nuestra visión estratégica es consolidar a IASA como pilar de la agroindustria boliviana mediante tres ejes: innovación continua en procesos y productos; crecimiento continuo y sostenible; y excelencia en la cadena de valor para generar empleo y valor agregado exportable.
Esto implica fortalecer capacidades técnicas locales, mantener una relación cercana con productores y clientes, así como diversificar mercados, manteniendo siempre integridad y respeto por el entorno. Nuestra trayectoria histórica y valores institucionales: innovación, foco en cliente, excelencia e integridad, son la base de esta visión.
– La empresa se integra con R.Trading en Perú y tiene operaciones en Uruguay. ¿Cómo contribuye esta expansión regional a fortalecer la posición de Bolivia en el mercado agroindustrial internacional?
La integración con R.Trading y nuestra operación en Uruguay nos permiten amplificar la presencia boliviana en la región, acceder a nuevas cadenas logísticas y mercados, al igual que generar sinergias comerciales y productivas que elevan el reconocimiento de la soya boliviana por su calidad y consistencia. Esta expansión liderada por IASA fortalece la capacidad de exportación del país, mejora la negociación comercial regional y posiciona a Bolivia como proveedor confiable en mercados externos, en especial andinos, aumentando así la influencia en la agroindustria internacional.
– ¿Cuáles son las principales cifras con las que IASA espera concluir la gestión 2025 y qué se prevé para la gestión 2026?
Tenemos claro que el enfoque de la compañía es crecer como exportador relevante, aumentar valor agregado y mantener prácticas sostenibles; por tanto, la expectativa cualitativa es cerrar 2025 con crecimiento en exportaciones y robustecimiento de programas sostenibles. Como compañía cerramos nuestra gestión en el mes de marzo, así que aún estamos a la mitad de nuestra gestión, pero estamos en un año con mayor volumen de operaciones luego de un 2024 en que tuvimos problemas de cosecha por sequías en el país.

– Bajo el lema «Cultivar, Conservar y Conectar», IASA promueve un enfoque integral de producción responsable. ¿Cómo se traduce esta filosofía en la relación con productores, comunidades y mercados internacionales?
IASA impulsa un modelo de desarrollo sostenible que articula a productores, comunidades y mercados internacionales bajo una misma visión de crecimiento responsable. A través de programas de asistencia técnica, concursos de productividad y acciones de capacitación, promovemos buenas prácticas agrícolas, el uso responsable de agroquímicos y la profesionalización del trabajo en el campo, fortaleciendo así una producción más eficiente y respetuosa con el entorno. Paralelamente, desarrollamos iniciativas que protegen los recursos naturales y promueven el bienestar social, como proyectos de recuperación de ecosistemas y programas educativos que contribuyen a prevenir problemáticas.
Este compromiso se extiende a toda la cadena de valor, respaldado por nuestro Programa de Soya Sostenible y las prácticas de Campo Limpio. Con ello, IASA trabaja para minimizar el impacto ambiental de su producción y asegura el cumplimiento de los más altos estándares internacionales. En conjunto, estas acciones reflejan una estrategia integral donde la capacitación, los incentivos y la responsabilidad compartida impulsan la competitividad y el acceso a mercados globales sostenibles.
– La empresa ha desarrollado proyectos ambientales innovadores, como el Bosque Ecológico y el Programa de Soya Sostenible. ¿Qué impacto concreto están teniendo estas iniciativas en la biodiversidad y en la cadena agroindustrial?
Las iniciativas ambientales de IASA están generando un impacto positivo en la cadena agroindustrial. Nuestro Bosque Ecológico es un ejemplo de innovación industrial con enfoque ambiental: mediante la recuperación de aguas residuales se produce agua potable y se mantiene una laguna artificial que sirve como refugio para aves, peces y ganado. Este espacio demuestra que los procesos industriales pueden coexistir armónicamente con la recuperación ecológica, contribuyendo a la restauración de ecosistemas locales y al fortalecimiento de la biodiversidad.
Por otra parte, el Programa de Soya Sostenible y otras iniciativas complementarias, como Campo Limpio y los Concursos de Productividad, promueven el manejo responsable de agroquímicos, la prevención del trabajo infantil y el mapeo de zonas productivas, reduciendo riesgos ambientales y sociales a lo largo de la cadena. Estas acciones se traducen en una menor contaminación, mayor seguridad jurídica para los productores y un mejor cumplimiento de los estándares de sostenibilidad exigidos por los compradores internacionales, fortaleciendo así la competitividad y reputación de la agroindustria boliviana.
– Siendo parte de directorios en organizaciones como la CNI, CANIOB y CADEX, usted tiene una perspectiva conocedora del sector. Desde su mirada, ¿cuáles son los principales desafíos que enfrenta la agroindustria en Bolivia y cómo está IASA contribuyendo a superarlos?
La agroindustria boliviana enfrenta desafíos estructurales como la liberación de exportaciones y seguridad jurídica de las tierras, la adopción de nuevos eventos biotecnológicos que mejoran la productividad del campo, las limitaciones logísticas y de seguridad vial en el transporte de granos, la creciente demanda de estándares ambientales por parte de los mercados internacionales, al igual que la necesidad de mayor inversión en tecnología y profesionalización del sector.
Frente a este panorama, IASA contribuye activamente impulsando la capacitación técnica y la producción sostenible a través de su Programa de Soya Sostenible, promoviendo prácticas responsables mediante concursos e incentivos, y fortaleciendo la seguridad vial y la profesionalización del transporte con el programa Amigos sobre Ruedas.
Asimismo, con iniciativas como Campo Limpio, la empresa gestiona adecuadamente los residuos de agroquímicos y refuerza su compromiso con el ambiente. Desde su participación en espacios institucionales como la CNI, CANIOB y CADEX, IASA también incide en la construcción de políticas públicas que fomentan la innovación, la eficiencia y la competitividad del sector agroindustrial boliviano, aportando de esta manera al desarrollo de nuestra economía.




















































































