El panorama del marketing está experimentando una transformación profunda a nivel mundial. Las colaboraciones superficiales entre marcas y celebridades han dado paso a estrategias más auténticas y culturalmente relevantes que conectan emocionalmente con los consumidores. Desde la inesperada asociación de Post Malone con Skims hasta la nostálgica campaña de Shania Twain con McDonald’s, las marcas están redefiniendo el poder de la influencia de los célebres y famosos.
Un nuevo mapa
La reciente campaña de Skims con Post Malone, lanzada el mes pasado, ejemplifica esta nueva tendencia. Fotografiado por Theo Wenner en el paisaje árido de Utah, el rapero presenta marca de ropa masculina, propiedad de Kim Kardashian, luciendo sudaderas con capucha y joggers de felpa. Lo revolucionario no es solo la elección del artista, sino cómo la campaña desafía las normas tradicionales de la moda masculina, priorizando la comodidad y autenticidad sobre el glamour pulido.
La colección, que incluye por primera vez estampados de camuflaje, llegó a las tiendas el 21 de agosto y representa un cambio hacia la moda sin géneros definidos y la demanda de cercanía por encima de la aspiración.
Nostalgia con propósito
En paralelo, McDonald’s Canada lanzó «Shania’s Sides», una colaboración con la estrella country que trabajó en la cadena durante su adolescencia en Toronto. La campaña incluye papas McShaker sabor «All Dressed», tarta de fresa y un llavero de bota vaquera exclusivo.
«Esta colaboración se siente como un regreso a casa para mí», compartió Twain en el comunicado oficial. «Me enamoré de las papas de McDonald’s mientras trabajaba como empleada en Toronto». Esta autenticidad basada en experiencias reales, no en endosos fabricados, resuena profundamente con consumidores que valoran las narrativas genuinas.
Cambios culturales
Estos casos reflejan transformaciones culturales más amplias, entre los cuales se puede citar principalmente los siguientes:
La demanda de autenticidad. Según datos de Forbes, un 90% de los consumidores considera la autenticidad al tomar decisiones de compra, mientras que el 89% mantiene lealtad a marcas que comparten sus valores. Las campañas exitosas como la de Twain funcionan porque están enraizadas en historias reales.
El auge de las micro comunidades. El declive de la globalización ha dado paso a culturas localizadas y comunidades nicho. Las marcas deben conectar con estos grupos a través de voces culturalmente relevantes, como demuestra el éxito regional de la campaña canadiense de McDonald’s.
Nostalgia y adultez diferida. Las dificultades económicas han llevado a generaciones más jóvenes a posponer hitos tradicionales como tener hijos y la compra de vivienda. Muchos buscan refugio en la nostalgia de un pasado que nunca vivieron, haciendo particularmente efectivas las campañas que evocan memorias sentimentales.
Cambios en el ecosistema mediático. El panorama mediático fragmentado ha permitido que estas estrategias orientadas en las celebridades prosperen. Con el declive de la publicidad tradicional, las marcas navegan un ecosistema digital donde TikTok ha superado a Instagram como la plataforma principal para campañas de influencers, siendo utilizada por el 69% de las marcas. El alto retorno sobre la inversión indica que estas tendencias llegaron para quedarse.




















































































