El sector bancario boliviano registró un desempeño moderado durante los primeros seis meses de 2025, con indicadores que reflejan tanto fortalezas como desafíos estructurales en el sistema financiero del país.
Según el más reciente Boletín de Cifras Bancarias, de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban), «la cartera de créditos del sistema bancario registró un crecimiento interanual del 4,9% y alcanzó a $us 29.852 millones» al primer semestre de 2025. Este incremento se concentró principalmente en los primeros tres meses del año, mostrando posteriormente una desaceleración en el segundo trimestre.
La expansión no fue del todo pareja. «El crecimiento de la cartera por tipo de crédito al primer semestre del año continuó con la tendencia observada al primer trimestre, concentrando el dinamismo en el crédito empresarial (12,3%), seguido del crédito pyme (6,3%) y del microcrédito (4,1%)».
Sin embargo, “en el crédito hipotecario se acentuó la contracción observada en anteriores ediciones, situándose en -1,0%, resultado atribuible al desempeño del crédito hipotecario de vivienda de interés social».
Impacto de la regulación
El comportamiento crediticio respondió directamente a cambios normativos implementados en mayo. El reporte señala que «este comportamiento refleja el efecto del aumento de las tasas de interés reguladas establecido en el Decreto Supremo 5403 de 23 de mayo de 2025, según el cual las tasas de interés para los créditos a medianas y grandes empresas pasaron del 6% al 8% y del 6% al 10%, respectivamente».
Para el segmento de vivienda social, la situación se vuelve más compleja, ya que «los plazos de colocación son largos y la tasa de interés es fija (entre 5,5% y 6,5% por regulación), en un contexto en el que el fondeo para las entidades se contrae, dificultando al sector atender la demanda del público».
Captaciones
Los depósitos del público mostraron un crecimiento limitado, alcanzando $us 30.522 millones con «un crecimiento interanual del 1,8%, equivalente a un incremento de $us 524 millones respecto a junio de 2024». Esta cifra refleja las presiones inflacionarias sobre el ahorro de los hogares.
El documento explica que «el reducido crecimiento de los depósitos en el último año se explica por la salida registrada en los primeros seis meses del año (salida de $us 814 millones)», situación que se intensificó en el segundo trimestre debido a que «la inflación continuó registrando incrementos, repercutiendo en la percepción de pérdida de valor de los ahorros».
Revolución digital
Uno de los aspectos más destacados fue el avance en digitalización. Las transferencias electrónicas interbancarias alcanzaron niveles históricos: «se registraron 386,1 millones de Órdenes Electrónicas de Transferencia de Fondos (OETF) interbancarias, que movilizaron un total de $us 58.930 millones», representando incrementos interanuales del 125,7% en operaciones y 54,1% en montos.
El QR Simple se consolidó como el canal preferido, «alcanzó 356,9 millones de transacciones —equivalentes al 92% del total de OETF— por un valor de $us 21.091 millones». Particularmente relevante es que «en junio de 2025, el 53,0% de los pagos con QR correspondió a montos inferiores a Bs 50», demostrando su adopción en transacciones cotidianas de bajo valor.
Fortaleza Patrimonial
Pese a los desafíos, el sistema mantuvo solidez financiera. «Al primer semestre de 2025, el patrimonio de los bancos alcanzó a $us 3.203 millones, registrando un crecimiento interanual del 10,2%», mientras que la rentabilidad sobre el patrimonio alcanzó el 10,0%.
El sector también expandió su cobertura geográfica, logrando que «el 97,1% de los municipios del país cuenta actualmente con algún tipo de cobertura financiera», consolidando los esfuerzos de inclusión financiera a nivel nacional.




















































































