La familia Granier celebra un siglo de tradición destilera con el lanzamiento de «Don Lucho XO Siglo Primero», un singani premium que representa una audaz estrategia de posicionamiento en el segmento ultra-premium del mercado de destilados bolivianos.
Con apenas 400 botellas producidas, este Single Barrel de más de 10 años de añejamiento no es solo un producto, sino una declaración de marca que busca elevar la percepción del singani boliviano a nivel internacional. La exclusividad numérica genera escasez, una táctica probada en el marketing de productos de lujo que impulsa la demanda y justifica precios premium.
D&M ha implementado un proceso de crianza en soleras, técnica tradicionalmente asociada con destilados españoles de alta gama, lo que demuestra una clara intención de competir con productos internacionales establecidos. «Este singani ha reposado pacientemente en barricas de roble americano de primer uso», explica Luis Pablo Granier, gerente general de D&M, describiendo un perfil «robusto y complejo» que posiciona el producto junto a whiskies y cognacs premium.
La innovación más llamativa es la inclusión de una joya de bolivianita tallada a mano en cada botella, diseñada por Sofía Diez de Medina. Esta estrategia de «producto aumentado» añade valor percibido y crea una experiencia multisensorial que trasciende la bebida misma. La bolivianita, como gema emblemática nacional, refuerza el storytelling que conecta emocionalmente con el consumidor local y diferencia el producto en mercados internacionales.

Nicolás Granier, director ejecutivo comercial, describe el producto como «una celebración embotellada», aprovechando el centenario familiar como ancla narrativa. Esta estrategia de heritage marketing capitaliza la historia familiar para construir autenticidad y legitimidad, elementos cruciales en el mercado de destilados premium donde la tradición se traduce en valor monetario.
El maridaje sugerido para este singani con «gran tabaco o gastronomía premium» y el consumo «solo o con hielo, aromatizado con cáscara de naranja» busca educar al mercado sobre nuevas ocasiones de consumo, expandiendo el uso tradicional del singani hacia momentos de contemplación y sofisticación.
La estrategia representa un case study de cómo las marcas tradicionales pueden reinventarse sin perder su esencia. Al combinar artesanía centenaria con innovación premium, packaging de lujo y storytelling emocional, la familia destilera no solo celebra su historia, sino que apuesta por el futuro del singani como producto de exportación y símbolo de excelencia boliviana.
Este lanzamiento posiciona a la familia Granier como pionera en la premiumización del singani, estableciendo un nuevo estándar que podría inspirar a toda la industria nacional.




















































































