En medio de la escasez de dólares y una creciente inflación que afecta a Bolivia, el sector de los bienes inmuebles se mantiene en crecimiento y se ha convertido en un refugio para los inversores que buscan proteger su capital. Según Óscar Paz Gutiérrez, presidente de la Cámara Boliviana de Desarrolladores Inmobiliarios (CBDI), el sector ha experimentado un crecimiento sostenido entre el 3% y 8% en los últimos años.
«Debido a la misma sensación de crisis que se tiene o a este manejo de una moneda paralela, los inmuebles se han vuelto un refugio de lo que son nuestros ingresos», explica Paz Gutiérrez, quien destaca un cambio significativo en el perfil del comprador.
«Antes era principalmente un cliente que compraba para vivir, ahora ha aparecido y se ha fortalecido mucho un cliente inversor que ya busca invertir en un monoambiente, un departamento de dos habitaciones, en una casa para resguardar su capital», señala el empresario.
Este fenómeno ha provocado que la tasa de ocupación de inmuebles esté disminuyendo. Actualmente, el nivel de ocupación en Santa Cruz ronda el 60%, mientras que en La Paz alcanza aproximadamente el 70%, según datos de la CBDI.
A pesar de la escalada de precios en los materiales de construcción, que ha encarecido los proyectos inmobiliarios entre un 22% y un 30% desde diciembre de 2023, el sector sigue siendo atractivo para los inversores. «Si alquilo un departamento, o sea, si compro un departamento para mantener el valor del dinero, sé que, si ese departamento hoy día lo compré en 40 (unidades monetarias), el día de mañana lo más posible es que no valga 40, sino que vale 50 o 60», afirma Paz Gutiérrez.
La inversión en terrenos también ha ganado popularidad, especialmente en Santa Cruz, donde la topografía facilitan la expansión urbana. «El terreno se ha visto muy fortalecido en las ventas al contado”, precisa el ejecutivo.




















































































