La relación económica entre Francia y Bolivia ha operado durante años sin un canal institucional propio que articule a sus actores empresariales. Esa ausencia comenzó a cerrarse con el lanzamiento del Círculo Francés de Asuntos Empresariales en Bolivia (CFAB); Cercle Français des Affaires en Bolivie. Fue presentado primero en Santa Cruz a inicios de 2026 y luego oficializado en La Paz en abril, con miras a expandirse próximamente a Cochabamba.
La iniciativa es liderada por una tríada que combina diplomacia, representación comercial y empresariado local. Participan el embajador francés, Olivier Fontan; el presidente de los Consejeros del Comercio Exterior de Francia (CCEF) en Bolivia, Joel Flores-Carpio; y el gerente de Delizia, Horacio Vera Loza Lavadenz, designado presidente del Círculo.
Institucionalización
«La necesidad surge hace ya bastante tiempo. En el pasado existía una Cámara Franco-Boliviana, pero lamentablemente no existe más. Sin embargo, hay una actividad económica muy interesante entre Francia y Bolivia, que es justamente la que queremos dar a conocer ahora desde el relanzamiento del Círculo», explica Vera Loza en entrevista con Energías & Negocios, de La Razón.
El contexto justifica el esfuerzo. El intercambio bilateral cerró 2023 en apenas 89 millones de euros, según datos del Ministerio francés de Asuntos Exteriores. Es una cifra modesta para dos países con una comunidad francesa en Bolivia que, según el CFAB, supera las 1.600 personas. A ello se suma la presencia consolidada de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), que opera en el país desde 2015 en sectores de agua y energía.
En su primera etapa, el Círculo priorizará sectores de visibilidad inmediata —gastronomía, hotelería y turismo—, donde se concentra buena parte del emprendimiento franco-boliviano. La membresía será gratuita en este período inicial, y ya más de 35 empresarios e inversionistas han manifestado interés en sumarse a la plataforma.
Agenda
La agenda de corto plazo incluye una misión empresarial francesa prevista para el 25 y 26 de mayo próximos, con escalas en Ecuador y Bolivia. Esta visita es organizada por la Embajada de Francia con apoyo del Círculo. La intención de fondo, sin embargo, apunta más alto: atraer capital e innovación hacia sectores estratégicos.
«Tenemos un potencial muy importante en el país en cuanto a materia prima, pero también quisiéramos trabajar en valor agregado», señala Vera Loza, en alusión al litio, la energía y la agroindustria. El presidente del CFAB advierte, no obstante, que para concretar inversiones de envergadura se requiere voluntad política. «Es muy importante que el gobierno trabaje en la modificación de tantas leyes que van a atraer a la inversión extranjera. Se necesita la reforma jurídica, la ley de trabajo, la promoción de las inversiones», indica.
Doble apuesta
El CFAB se inscribe así en una doble apuesta. Por un lado, ofrecer una plataforma operativa a la comunidad de negocios franco-boliviana, capaz de articular a multinacionales con presencia consolidada, emprendedores establecidos y nuevos actores que buscan abrir mercado entre ambos países. Por otro, posicionarse como interlocutor empresarial frente al gobierno entrante, en momentos en que Bolivia discute cómo reactivar su economía tras un ciclo marcado por la escasez de divisas y la caída de la inversión extranjera.
El énfasis en litio, energía y agroindustria no es casual. Son los sectores donde la experiencia europea —de Francia en particular, dada la trayectoria de empresas como TotalEnergies, Engie o Eramet en la región— pueden encontrar coincidencia con las prioridades declaradas del Estado boliviano. “Es en lo que queremos ayudar, porque el capital y el know-how vienen del exterior”, afirma Vera Loza..
El reto del Círculo será traducir el actual interés en compromisos concretos antes de que la ventana de oportunidad, abierta por el recambio político y la urgencia económica, vuelva a cerrarse.
Francia en el contexto regional
Sudamérica ocupa un lugar todavía marginal en el comercio exterior francés. En torno al 1% a 2% de sus exportaciones tienen como destino América Latina y el Caribe, dependiendo de la metodología. Sin embargo, ese peso limitado convive con una presencia empresarial relevante y, en algunos sectores, estratégicamente posicionada. Se concentra principalmente en torno a tres economías.
Brasil es, con diferencia, el principal socio regional. Francia se ubica de forma consistente entre los mayores inversores extranjeros en el país. Regularmente ocupa el segundo o tercer lugar, con Estados Unidos ocupando el primer sitio consistentemente. Cuenta con posiciones consolidadas en servicios financieros, energía eléctrica e hidrocarburos. En 2025, el vínculo bilateral se vio reforzado por la conmemoración del bicentenario de las relaciones diplomáticas, que dio lugar a una agenda ampliada de cooperación en áreas como transición energética, salud y tecnologías avanzadas.
Argentina mantiene una relación densa en términos industriales e institucionales. Su Cámara Franco-Argentina, fundada en 1884, es una de las más antiguas del mundo. Durante los últimos años, la inversión francesa se ha concentrado en sectores clave. En litio, con el desarrollo del proyecto Centenario-Ratones por parte de Eramet. En gas offshore, con TotalEnergies impulsando el proyecto Fénix con inversiones del orden de cientos de millones de dólares.
Chile, por su parte, se ha consolidado como un interlocutor prioritario en minerales críticos y transición energética. Empresas francesas participan en los distintos eslabones de la cadena de valor.




















































































