Por primera vez en la historia, las monedas estables (stablecoins) como USDT y USDC se han convertido en el principal activo digital utilizado en Sudamérica. Estos dólares digitales, que cotizan uno a uno con su par físico, superaron a Bitcoin en volumen de compras.
Según el último informe de la plataforma Bitso, basado en casi 10 millones de usuarios en la región, las stablecoins representaron el 40% de las transacciones durante 2025. El reporte fue presentado esta semana y señala también que Bitcoin cayó al 18%. El fenómeno responde a una necesidad concreta frente a la inflación crónica y la devaluación de monedas locales. Los ciudadanos recurren al dólar digital para proteger sus ahorros, enviar remesas y realizar pagos cotidianos sin la volatilidad del bitcoin.
El consenso entre los analistas del sector indica que ya no se trata solo de invertir, sino de usar cripto como una herramienta financiera diaria.
El caso de Brasil ejemplifica esta explosión con cifras contundentes. El Banco Central del país informó que en el primer trimestre de 2026 los residentes brasileños compraron casi $us 6.900 millones en criptomonedas en el extranjero, de los cuales el 98% se destinó a stablecoins. Esto representa más del doble respecto al mismo período de 2025.
El auge se ha visto favorecido además por una decisión política. El gobierno brasileño pausó temporalmente la propuesta de gravar con impuestos las transacciones con stablecoins. Esta decisión elimina la incertidumbre fiscal en el corto plazo y alentando a más usuarios y comercios a adoptar estos activos.
Mientras Bitcoin se posiciona como una reserva de valor a largo plazo —presente en más de la mitad de las carteras financieras—, las stablecoins se afianzan en la región como el nuevo estándar para el día a día.




















































































