A mediados del mes pasado, el Gobierno aprobó el Decreto Supremo 5441 que dispone la transferencia de la gestión de la Terminal de Carga Puerto Busch, en Santa Cruz, a manos de la Administración de Servicios Portuarios-Bolivia (ASP-B)
Esta transferencia de la Terminal, que estaba a cargo de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), tiene la finalidad, según el Gobierno, “de promover la facilitación del comercio exterior y la universalización del servicio portuario en la Hidrovía Paraguay-Paraná”.
Desde hace varios años, los empresarios proponemos construir un puerto multipropósito o “multipuerto” que permita operar con las exportaciones de minerales, granos y líquidos, en el marco de una alianza público-privada (APP).
Recordemos que la Sociedad Ferroportuaria Boliviana tenía proyectada una inversión de por lo menos 60 millones de dólares, pero la burocracia nacional puso trabas a su desarrollo.
La preocupación del empresariado privado nacional es explicada muy bien por la Cámara de Exportadores de Santa Cruz, al afirmar que la ASP-B no ha demostrado ser un buen administrador portuario. Como ejemplo, mencionaron que ya hizo inversiones en la construcción de un puerto cerca al amarradero de la ESM, pero no logró su funcionamiento.
Esta Cámara remarca que actualmente hay problemas en los accesos al puerto y no se sabe quién los va a resolver, el camino se inunda, la infraestructura existente solo es adecuada para el manejo de minerales en bruto y no así de otro tipo de carga. Lo mejor es contar con una alianza público-privada para el desarrollo de Puerto Busch, pero la administración debe estar en manos de privados.
Para Enrique Notta, representante para Bolivia y Brasil de la naviera Inter Barge, que opera con barcazas en la Hidrovía Paraguay Paraná (HPP), el decreto no es una buena noticia, porque la ASP-B es más una recaudadora que operadora. “Esa es la función que desarrolla en los puertos de Chile y aquí en la zona (hidrovía). Hace un par de años, cuando llegaron, presentaron un proyecto, pero en todo este tiempo lo que más hemos visto han sido denuncias, que han salido, sin aclararse”, resaltó.
Notta consideró que lo que sucederá será un cambio de administración estatal, del personal de la ESM de Puerto Suárez, por personal de la ASP-B de La Paz.
No lo decimos solo nosotros. La mayoría de los puertos en el mundo funcionan como modelos de concesión, donde las inversiones son privadas y los terrenos son del Estado.
Según las explicaciones de Daniel Villarroel, gerente ejecutivo de la ASP-B, tienen menos de 60 días para completar las acciones administrativas necesarias para realizar el proceso de transición y, cuando entre en operaciones, será un complemento para los tres puertos privados sobre el canal Tamengo.
Esa autoridad señaló que “con este decreto, lo que estamos haciendo es ampliar, no únicamente va a ser exportación de mineral de hierro, sino otro tipo de productos (…). Hemos hecho ya tres operaciones en la que se ha exportado mineral de yeso y, para que podamos hacer un movimiento complejo, tenemos que ir certificando (las operaciones), sea mineral, podría ser soya, trigo; podrían entrar también procesos de carga contenerizada, así como tipo de carga suelta”.
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Marcelo Montenegro, afirmó que “es un paso estratégico para aprovechar plenamente el potencial logístico de Puerto Busch, reducir costos operativos y ampliar las alternativas de salida al océano Atlántico, consolidando a Bolivia como un actor logístico en la región, con una plataforma clave para el comercio exterior en la Hidrovía Paraguay–Paraná.
Hace 30 años, en un artículo mío titulado “Puerto Busch, prioridad para la Cuenca del Plata”, decía que “la construcción de un puerto sobre el río Paraguay y la estructura de transporte que lo vincule con el resto del país permitirá disponer de una ruta comercial para el transporte económico entre Bolivia y las repúblicas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, reunidos por el sistema fluvial de la Cuenca del Plata, facilitando además el acceso al océano Atlántico”.
La Cuenca del Plata, integrada por los ríos de La Plata, Paraná y Uruguay es una red navegable de más de 4.000 kilómetros, de los cuales 1.000 son navegables para buques de ultramar que tengan hasta 20 pulgadas de calados. Bolivia tiene soberanía sobre el río Paraguay por lo cual el acceso y libre navegación al sistema hidrográfico de la Cuenca del Plata es amplio.
(*) Rolando Kempff Bacigalupo es licenciado en economía de la UMSA, académico de Número de la ABCE y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz (FEPLP)
















































































