El primer debate presidencial organizado por la Red Uno se enfocó en proponer una salida a la actual crisis económica que impera en el país, empero dejó sabor a poco puesto que Samuel Doria Media (Unidad), Jorge Quiroga (Libre), Manfred Reyes Villa (Súmate), Jhonny Fernández (Pueblo) y Eduardo del Castillo (MAS), no aportaron propuestas creíbles y de fondo que vayan a solucionar la problemática que afecta a los bolivianos.
Los candidatos, tal si fuera un disco rayado y repitiendo un libreto que hubiera sido redactado por otros fuera de Bolivia, se enfocaron en echar la culpa de la crisis al modelo económico impulsado por el entonces gobierno de Evo Morales. En ningún momento hicieron referencia y se limitaron a omitir los logros sociales y económicos que se lograron en los catorce años que duró la administración de Morales.
En un claro desconocimiento, los cinco candidatos hicieron gala de ignorancia al no indicar que, durante el gobierno de Morales, el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) era del 4,9% anual. Además, la pobreza extrema bajó de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, mientras que la pobreza moderada también disminuyó de 60,6% en 2005 a 34,6% en 2018, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La ignorancia estadística de los candidatos presidenciales fue clara al no hacer referencia que la tasa de desempleo en 2005 había sido el 8,1%, mientras que alcanzó el 4,9% en 2018, y el salario mínimo en 2019 fue cercano a los 300 dólares, según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Otro organismo internacional, como el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), indicaba que las buenas cifras se debieron en parte al fortalecimiento de moneda nacional.
Recientemente, datos oficiales del INE indicaron que Bolivia cerró 2024 con un crecimiento económico de apenas 0,73%, el tercero más bajo desde 1981, superado solo por los registros de ese año (0,28%) y 1999 (0,43%), lo que demuestra que el gobierno de Luis Arce Catacora más se dedicó a permitir la corrupción en todos los estratos gubernamentales y en su entorno familiar. Ninguno de los candidatos señaló que la crisis económica del país se debe a la mala gestión gubernamental del actual presidente de Bolivia.
Los cinco candidatos que estuvieron en el debate presidencial coincidieron sus propuestas de quitar la subvención a los hidrocarburos, medida que ya había sido planteada en 2010 por el entonces presidente Morales. El 26 de diciembre de ese año, Morales tomó una medida sin precedentes, que ni dictadores ni neoliberales se atrevieron: elevar el 82% el precio del diésel y en 72% para la gasolina. El Decreto Supremo 748, que eliminaba la mayoría de los subsidios al combustible estuvo vigente cinco días, fue denominado «nivelación de precios» por el gobierno, pero la oposición y la ciudadanía lo llamaron «gasolinazo». El decreto, emitido por el presidente interino Álvaro García Linera, provocó protestas y movilizaciones sociales, llevando finalmente a la abrogación del decreto el 31 de diciembre del mismo año. Morales anunció la anulación del controvertido decreto como resultado de haber “escuchado al pueblo”.
En la presentación de su propuesta económica, la noche del domingo, ‘Tuto’ Quiroga señaló que recurrirá al Fondo Monetario Internacional (FMI) para tener estabilidad, crecimiento, propiedad y el ingreso al mundo digital. Eduardo del Castillo basó su propuesta de gobierno en el programa ‘Bolivia Primero: Plata y Vida’. En tanto, Reyes Villa dijo que cambiará el Estado plurinacional mediante un referéndum.
Por su parte, Fernández cuestionó las políticas económicas aplicadas en el pasado y propuso reformar el Código Tributario y la Ley de Inversiones para crear un nuevo marco que permita la reactivación económica. Finalmente, Doria Medina recurrió a su rol como empresario y dijo que tiene la experiencia en ‘hacer proyectos exitosos, en generar empleo y en sacar a empresas de la quiebra’.
Con estas propuestas solo queda decir ‘Dios salve a Bolivia’ de esta clase de políticos que no saben dónde están parados y que solo buscan aspiraciones personales valiéndoles un carajo el futuro de millones de bolivianos.
(*) Alfredo Jiménez Pereyra es periodista y analista internacional
















































































