Al parecer la lógica de erradicar a la población árabe nativa (Illan Pappé), aquel proyecto colonial sionista, que remarca la soberanía del supremacismo judío hacia el exterminio del pueblo palestino, se está cumpliendo; pues el gabinete del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, dio luz verde a un plan de ampliación de su ofensiva militar contra Gaza, que incluye el establecimiento de un control directo sobre todo el enclave palestino, además de querer la anexión de Cisjordania.
El 15 de mayo se cumplieron 77 años del día de la Nakba (catástrofe en árabe), donde fueron expulsados de sus tierras más de 800.000 palestinos mujeres, niños y hombres, y más de 13.000 fueron asesinados por el régimen israelí; ocasión en el que las Naciones Unidas favoreció la creación del Estado de Israel, promoviendo la limpieza étnica de Palestina en manos del proyecto colonial sionista, aquel que continúa hoy a través del “genocidio”, el plan estratégico para ocupar la Franja de Gaza indefinidamente.
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Actualmente los palestinos sufren una Nakba continua, peor a la de 1948, porque ya perdieron la vida —producto del asedio militar y los bombardeos israelíes— más de 53.000 palestinos, donde el 70% son niños y mujeres. Estudios como el de The Economist, revela que la cifra podría superar los 100.000.
Desde el 7 de octubre de 2023, Tel Aviv ha provocado desplazamientos masivos en Gaza, con más de 1,9 millones de personas — casi el 90 por ciento de su población— obligadas a abandonar sus hogares; también ha llevado a 2,1 millones de habitantes de la Franja de Gaza a niveles extremos de inseguridad alimentaria, donde 290.000 niños enfrentan una amenaza inminente de muerte por inanición, desde el inicio del bloqueo total de ayuda humanitaria impuesto por Israel el 2 de marzo de 2025.
El 6 de mayo de 2025, Netanyahu dio luz verde a una campaña militar para conquistar Gaza y retener los territorios tomados, desde entonces la Comunidad Internacional, la Unión Europea, los Organismos Internacionales, no hicieron casi nada para parar esta catástrofe que incluye el bombardeo sistemático a hospitales, centros de refugios, y a toda zona que en la actualidad se reduce a escombros; ya que en toda la Franja de Gaza, aproximadamente el 70 por ciento de todas las estructuras (unos 175.000 edificios) han resultado dañados.
Desde hace meses, no ingresan en Gaza alimentos, ni suministros médicos, existiendo un colapso sanitario, económico y humanitario, cada día somos testigos del horror que se vive en el enclave, la población civil vive bajo ataques constantes y la mayoría de los que sobreviven han perdido a sus seres queridos, generaciones destruidas, niños, bebés amputados, siendo operados sin anestesia, el infierno para los niños sin alimento, sin agua, ni electricidad.
Nakba, un término que refleja las profundas cicatrices del desplazamiento masivo y el legado perdurable de un pueblo que fue desarraigado de su tierra, y que en la actualidad vive el exterminio más nefasto de la historia contemporánea, la campaña sangrienta israelí-estadounidense contra Gaza, que ya dura casi dos años, sin que la Comunidad Internacional la detenga.
Al cumplirse setenta y siete años de impunidad israelí, no sólo contra los derechos humanos, los convenios del derecho internacional, u ocasionar la muerte de más de 213 periodistas, Benjamín Netanyahu se ha convertido en el enemigo de la humanidad.
La continuación del proyecto colonial israelí que busca erradicar cualquier forma de soberanía palestina y consolidar la ocupación de sus territorios, contra un pueblo que lucha por su existencia, su autodeterminación y su resistencia (Hamás) es una actitud despiadada contra un pueblo desarmado e inerme cuyo único objeto de defensa son piedras, palos, valor y coraje.
La lucha valerosa del pueblo Palestino no es aislada, ya que 53.000 vidas perdidas por las balas y los misiles del ejército israelí, son una muestra de las acciones nauseabundas, nefastas y miserables de Netanyahu y su maquinaria destructiva contra la humanidad; hoy los palestinos no solo mueren por los bombardeos, sino por el hambre y la miseria impuestos por la entidad ocupacionista de Israel, por ello defender a Palestina y su derecho, es defender a la humanidad.
(*) Sdenka Saavedra Alfaro es escritora, corresponsal internacional de HispanTV















































































