¿Qué es una ley? Una respuesta sencilla señala que es una norma de carácter obligatorio dictada por una autoridad competente y que, en tanto norma u orden prescriptiva, rige y guía la conducta humana. Y ¿qué es la libertad? Otra respuesta sencilla sería señalar que es la ausencia de sumisión, es decir, es libre la voluntad que no está sometida a ninguna otra voluntad, o dicho de otra manera, la voluntad que solo se debe a sí misma y que por ello es en sí misma una voluntad propia.
Sin embargo, entre la idea de ley y la idea de libertad parece asomarse una aparente contradicción. ¿Cómo es posible ser libre si, en una sociedad como la nuestra, uno está sometido a una o varias leyes?
El filósofo de Königsberg, Immanuel Kant, resuelve esta aparente contradicción señalando que la ley que respeta la libertad no es de un dominio cualquiera sino una pertenecientes al dominio moral, y por moralidad Kant refiere a un mundo de mandatos puramente racionales. Quien legisla en el dominio moral es el sujeto racional, y concurrimos a otra curiosa categoría, un sujeto solo sujetado a la razón.
Entonces, la libertad se expresa en el sujeto racional quien dicta una legislación racional y moral a la cual debe éste como otros deben atenerse. La ley que el sujeto se da a sí mismo establece que se debe obrar de acuerdo con una máxima, aspirando a que ésta, por su racionalidad, se transforme en una ley universal de la razón. Entonces, si la ley es universal, significará que se repetirá en todo ser humano libre y racional.
Libertad, en consecuencia, es la posibilidad de ser o devenir racional. Quien es libre no puede sino actuar racionalmente. Quien no es libre está sujeto a otro, está sometido a otro y, en consecuencia no tiene voluntad propia, asimismo, quien es libre solo está sujeto a sí mismo y por ello su voluntad le pertenece, le es propia. Entonces, para Kant, el Derecho, expresado en normas jurídicas, debe garantizar la realización de la libertad más amplia para el ser humano, lo contrario no es un dominio en el que coincidan la moralidad y el derecho, sino un escenario en el que coinciden subordinación, control y violencia.
Curiosa re-definición de la ley en base a la libertad, en busca de que ambas categorías –ley y libertad– coincidan, y que ambos conceptos sean conjugados, es decir, se precisen el uno al otro, como el día precisa de la noche y viceversa.
Para finalizar esta breve relación entre ley y libertad, Kant explica que la categoría de “deber ser” no es otra que el imperativo categórico, entendido como la obligación moral que guía la voluntad del ser humano en base a las máximas de la razón universal. Así, la voluntad para ser libre no debe ser guiada por deseos o intereses personales sino por una obligación moral. Para Kant no basta con hacer lo correcto sino que se lo debe hacer sabiendo que es lo correcto, teniendo conciencia de que así deber ser y no de otra forma.
En la constelación de conceptos y categorías kantianas, el Derecho, la libertad y la moralidad son tres categorías que se precisan unas a otras, y cada una es condición de realización de la otra. De esta manera asistimos a una breve exposición del pensamiento moral de uno de los más importantes filósofos alemanes del siglo XVIII: Immanuel Kant.

















































































