El Fondo Monetario Internacional (FMI) juega un papel fundamental en la promoción de la estabilidad económica global. A través de su supervisión y asesoramiento, el organismo ayuda a los países a identificar y abordar los desafíos económicos, además de proporcionar asistencia financiera a los países miembros.
Los últimos días, el informe del FMI para Bolivia fue presentado, caracterizado por una proyección de un crecimiento moderado y una inflación creciente.
Este informe exhorta a las autoridades a instrumentar reformas integrales de la oferta para mejorar la productividad y el potencial de crecimiento, y facilitar el reequilibrio externo, mediante la eliminación gradual de los topes a la exportación, los controles de precios y las cuotas de crédito. Asimismo, alerta que la deuda pública en el país está en aumento continuo, mientras que el endeudamiento externo ascendió a los 13.450 millones de dólares, según datos oficiales en febrero de la presente gestión.
De acuerdo al documento, Bolivia cerrará la gestión 2025 con una inflación de 15,6%, muy por encima de la previsión del Gobierno, que anunció un 7,5% para este año.
El FMI sugiere a las autoridades nacionales adoptar cambios urgentes en su modelo económico, principalmente realizar un ajuste fiscal gradual y una devaluación inicial del tipo de cambio para restablecer la estabilidad macroeconómica.
Para encarar la crisis, el Gobierno anunció una serie de medidas, entre las que se incluyen:
—Medidas que eviten el acaparamiento de alimentos, la especulación, como la regulación de precios y sanciones para quienes cometan agio.
—Se ha flexibilizado de ingreso de divisas, aumentado el límite de internación de 10.000 dólares a 50.000 dólares.
—Se creó un incentivo del 2% de interés anual para quienes tengan ahorros de hasta 100.000 bolivianos en el banco, y se promueve el ahorro en UFV (Unidad de Fomento a la Vivienda) para proteger el poder adquisitivo de estos depósitos.
En cuanto a las Reservas Internacionales Brutas (RIB), de acuerdo al informe del FMI, el país tendría 2.118 millones de dólares, equivalentes al 3,85% del PIB nacional, cifra que cubrirá dos meses de importaciones de bienes y servicios.
Es en este escenario negativo es que el FMI recomienda un ajuste fiscal, acompañado de medidas estructurales, tanto en el ámbito monetario como cambiario, o buscar un equilibrio de estabilización de varios indicadores económicos.
Las recomendaciones del Fondo sugieren evitar un default, es decir la posibilidad de no poder pagar la deuda, una crisis de balanza de pagos, mayor devaluación de la moneda boliviana y un proceso inflacionario, que, combinado con un crecimiento económico muy bajo, pueden provocar mayor pobreza y desempleo.
Es necesario instrumentar un fondo de estabilización económica proveniente de la banca externa u organismos internacionales, de por lo menos 7.000 millones de dólares, así como una emisión de bonos del Tesoro Nacional. También, se considera necesario realizar un swap de materias primas, cubriendo el riesgo de fluctuaciones en su precio.
El informe del FMI destaca la importancia de que las autoridades bolivianas adopten un enfoque integral para abordar los desafíos económicos actuales. Esto implica no solo instrumentar políticas a corto plazo, sino también desarrollar estrategias a largo plazo que promuevan la diversificación económica, mejoren la competitividad y fomenten la inclusión financiera. La colaboración entre el sector público y privado, así como la transparencia en la gestión económica, serán fundamentales para lograr un crecimiento económico sostenible y mejorar la calidad de vida de la población boliviana.
Rolando Kempff Bacigalupo es empresario y presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz.

















































































