El vicepresidente del Comité pro Santa Cruz, Agustín Zambrana, sostuvo que la crisis que atraviesa el país ya no puede explicarse únicamente por los bloqueos y conflictos sociales, sino por un deterioro más profundo de la relación entre el Estado y la ciudadanía.
A su juicio, Bolivia enfrenta una fractura de su pacto social y una creciente pérdida de capacidad institucional para responder a las demandas de la población.
“El debate sigue concentrado en cuándo se levantará un bloqueo o cuál será la próxima decisión del Gobierno, pero el problema de fondo es otro: si el Estado todavía está cumpliendo las funciones para las que fue creado”, afirmó.
Agustín Zambrana
Según Zambrana, la situación actual evidencia que el Estado ha dejado de garantizar plenamente tareas esenciales como la protección de los ciudadanos, el mantenimiento del orden y la administración efectiva de los servicios públicos. En ese contexto, mencionó problemas como la inseguridad, los avasallamientos, la falta de respuestas judiciales y las dificultades que enfrentan productores, transportistas y familias afectadas por la crisis.
El dirigente cívico señaló que existen dos desafíos que deben abordarse de manera paralela. El primero es inmediato y, según indicó, corresponde al Gobierno nacional. En ese marco, sostuvo que la administración del presidente Rodrigo Paz debe restablecer el orden, garantizar la libre circulación y asegurar el cumplimiento de la ley.
“No se defiende la democracia permitiendo que el Estado deje de funcionar”, manifestó.
Crisis
Zambrana advirtió que la prolongación del conflicto está generando un creciente sentimiento de desprotección ciudadana y alertó sobre los riesgos de que la población pierda confianza en las instituciones encargadas de resolver los problemas públicos.
Sin embargo, consideró que existe un segundo debate, de carácter estructural, que Bolivia debe encarar una vez superada la coyuntura. Afirmó que la crisis volvió a poner en cuestión la eficacia del modelo centralista y planteó la necesidad de revisar la relación entre las regiones y el Estado.
A su criterio, el país debe abrir una discusión sobre temas vinculados a una mayor autonomía regional, descentralización administrativa, justicia cercana a la ciudadanía y mecanismos de seguridad con mayor participación departamental.
Modelo centralista
“Yo me formé en la escuela autonómica. Hoy, con honestidad, me pregunto si la autonomía alcanza”, señaló.
El vicepresidente cívico aclaró que estas reflexiones no buscan promover divisiones ni confrontaciones regionales, sino impulsar un debate institucional sobre cómo mejorar la capacidad de respuesta del Estado frente a las necesidades de la población.
Asimismo, sostuvo que la discusión debe desarrollarse dentro del marco legal, con respaldo ciudadano y diálogo entre las distintas regiones del país.
Finalmente, Zambrana afirmó que Bolivia atraviesa un momento decisivo y que la crisis actual debe servir para analizar con seriedad las limitaciones del modelo vigente.
“No venimos a romper Bolivia. Venimos a discutir qué Bolivia queremos construir hacia adelante”, concluyó.





















































































