El Gobierno aseguró que mantendrá abierta la vía del diálogo con los sectores que planteen demandas sociales legítimas, pero descartó cualquier negociación vinculada a intentos de interrumpir el orden constitucional o forzar la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Así lo afirmó el canciller Fernando Aramayo, quien diferenció entre protestas sociales y acciones que, según dijo, buscan desestabilizar al Gobierno mediante violencia y presión política.
Gobierno
“La vocación permanente de habilitar el espacio de diálogo con sectores que quieren negociar demanda social está abierta”, sostuvo la autoridad en entrevista con Piedra, Papel y Tinta, de La Razón.
No obstante, remarcó que el Ejecutivo no negociará pedidos de renuncia presidencial ni propuestas que impliquen acortar el mandato constitucional.
“Quienes piden renuncia, quienes piden elecciones en 90 días están violentando el orden democrático y constitucional”, afirmó Aramayo, quien calificó esas acciones como “sedición”.
El canciller sostuvo que existen grupos armados y actores políticos que intentan aprovechar la conflictividad para generar un escenario de ruptura institucional.
Conflicto
“Hay personas armadas que están amenazando con bañar en sangre al país para provocar esta interrupción del orden constitucional”, señaló.
En ese contexto, defendió la convocatoria al Consejo Económico y Social impulsado por el Gobierno y aseguró que el Ejecutivo continuará promoviendo espacios de concertación con organizaciones sociales y productivas.
Aramayo también afirmó que el Gobierno no descarta ninguna herramienta habilitada por la Constitución Política del Estado para preservar el orden democrático, aunque insistió en que la prioridad continúa siendo el diálogo.
Respecto al escenario internacional, el canciller justificó la denuncia presentada por Bolivia ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y sostuvo que el Gobierno busca respaldo internacional frente a lo que considera intentos desestabilizadores.
Diálogo
“El espaldarazo que nos está dando la comunidad internacional es importante”, afirmó la autoridad al referirse a la misión de la OEA que recabará información sobre la situación boliviana.
Asimismo, defendió la reacción diplomática del país frente a declaraciones emitidas desde Colombia y rechazó cualquier tipo de “injerencia externa” en medio de la actual crisis política.
Aramayo consideró que Bolivia atraviesa además un escenario marcado por la desinformación y las noticias falsas, situación que —según dijo— contribuye a profundizar la tensión social y política.
En ese marco, pidió corresponsabilidad entre autoridades, medios de comunicación y ciudadanía para transmitir información “clara y responsable” durante la coyuntura que enfrenta el país.





















































































