El 10 de septiembre de 2008, en pleno fragor de las regiones por las autonomías, el entonces presidente Evo Morales expulsó de Bolivia al embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg. En contrapartida, también había sido expulsado Gustavo Guzmán.
A partir de entonces, las relaciones diplomáticas entre ambos países se han reducido a solo encargados de Negocios.
Goldberg había llegado al país en octubre de 2006, 10 meses después de que Morales llegara al poder luego de su histórica victoria en las elecciones generales del 18 de diciembre de 2005, cuando consiguió el 53,7% de los votos.
Sin embargo, fue acusado de promover los conflictos a través de reuniones con los promotores de las movilizaciones en contra del gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS). Entonces, el país estaba sumergido en la redacción de la nueva Constitución en la Asamblea Constituyente.
Estados Unidos
“Sin miedo a nadie, sin miedo al imperio, hoy, delante del pueblo boliviano, declaro al señor Goldberg persona no grata”, dijo entonces el mandatario.
Enseguida instruyó a su canciller, David Choquehuanca (el vicepresidente actual), la tramitación de la salida del embajador. “No queremos gente separatista ni divisionista, ni que conspire contra la unidad. No queremos personas que atenten contra la democracia”, justificó Morales.
En tanto, Estados Unidos se expresó sorprendido con la decisión, a la que calificó de infundada. En consecuencia, también expulsó a Guzmán, entonces embajador de Bolivia en aquel país.
Desde entonces, Estados Unidos tuvo 12 encargados de Negocios en Bolivia. La última designada en esas funciones fue de Debra Hevia, en actual ejercicio.
A 17 años de aquel episodio, la situación de las relaciones entre La Paz y Washington parece dar un giro en razón de la segunda vuelta de las elecciones generales, este domingo. Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), y Jorge Quiroga, de la alianza Libertad y Democracia (Libre), pugnarán la votación.
EEUU
Ambos de derecha, tienen afinidad con Estados Unidos, donde se reunieron con organismos financieros y, también, con algunos funcionarios de Estado durante la campoaña electoral, como develaron el expresidente y el senador.
Esa cercanía llamó la atención del mismo secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, durante la visita del presidente de Argentina, Javier Milei, a Washington. “Ambos candidatos que se presentan a la segunda vuelta quieren relaciones sólidas y mejores con Estados Unidos y otra oportunidad transformadora allí”, dijo en referencia a Paz y Quiroga, citado por medios extranjeros.
En su criterio, ambos candidatos “quieren relaciones sólidas y mejores con Estados Unidos”.
Rubio consideró que el balotaje es “uno de los acontecimientos más prometedores” después de “25 o 30 años de un gobierno antiestadounidense y hostil”.
En tanto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también presente en el acto, comentó las declaraciones de Rubio: “Mencionaste a Bolivia, pero hay muchos otros países que se están acercando a nuestro camino”.
Bolivia
Ni Paz ni Quiroga reaccionaron respecto de las declaraciones de Rubio, menos el presidente Luis Arce. Quien sí se refirió a las develaciones del secretario de Estado estadounidense fue el expresidente Evo Morales, quien, sin embargo, las vinculó con el mandatario boliviano, con quien sostiene una intensa guerra política.
“Éste es el resultado de la traición al pueblo y a los movimientos sociales por parte de Luis Arce y David Choquehuanca: El imperio vuelve a celebrar, oculto detrás de una segunda vuelta hecha a la medida de las transnacionales”, protestó el exmandatario en sus cuentas de redes sociales.
Afirmó que el presidente está allanando “el camino a la derecha y al retorno del neoliberalismo”.
Es inminente la elección de Paz o Quiroga en los comicios de segunda vuelta el domingo.





















































































