Aquel 5 de noviembre de 2019, Arturo Murillo no fue parte de la fotografía oficial de despedida del gobierno de Jeanine Áñez. Misteriosamente, faltaba en la instantánea el “hombre más fuerte” de su régimen.
Entonces, la mandataria, a sabiendas de la llegada al gobierno de Luis Arce, posó junto a algunos de sus ministros en las gradas del hall del Palacio Quemado.
Ese mismo día, el entonces ministro de Gobierno abandonaba el país junto a su colega de Defensa, Luis Fernando López. Lo hicieron a través de la frontera con Brasil, en Santa Cruz.
Así comenzó el periplo o, quizá, el suplicio de quien, incluso antes de asumir las funciones de ministro de Gobierno, era uno de los hombres más temidos de la administración de Áñez.
Detenido en EEUU
Entre el 20 y 21 de marzo de 2021, Murillo y su otrora jefe de gabinete, Sergio Méndez, fueron detenidos en Estados Unidos acusados de presuntos intento de soborno y lavado de dinero. Ambos, como sus cómplices Luis Berkman, Bryan Berkman y Philip Lichtenfeld, se declararon culpables y pagaron sus penas.
En el expediente había un funcionario más del Ministerio de Defensa involucrado. El Decreto Supremo 4090, del 3 de diciembre de 2019, autorizaba al despacho de Luis Fernando López la “adquisición excepcional de gases antidisturbios o antimotín”.
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Así, ambos ministros se encargaron de comprar el material a través de una firma intermediaria, Bravo Tactical Solutions (BTS), a la que “pagaron” $us 5,6 millones, con un sobreprecio de $us 2,3 millones. López está prófugo del caso, refugiado en Paraguay.
‘Inocente’
En su defensa sobre las acusaciones, en octubre de 2020, Murillo dijo a El Deber: “No he robado, no he matado, no he asesinado; si quieren perseguirme y encarcelarme, me van a encontrar en mi casa, no tengo miedo a eso”.
Se trata del caso de corrupción más bullado del régimen de Áñez, sentenciada a 10 años de prisión por delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, en el caso Golpe de Estado II, referido a su proclamación.
Hasta ella protestó contra Murillo al enterarse de su detención. “Lastimosamente hubo funcionarios que se alejaron de toda ética”, había escrito en redes sociales.
Años más tarde, en su libro Jeanine, de puño y letra (2023), Áñez dijo que “la actuación de Murillo ha sido decepcionante”.
Juicios pendientes
Murillo tiene pendientes 15 procesos, de acuerdo a información corroborada ayer por el fiscal general, Roger Mariaca, quien dijo que dos de ellos —casos Gases Lacrimógenos y Gases Ecuador— ya tienen sentencia judicial.
Otros dos casos, masacres de Sacaba y Senkata, fueron anulados la semana pasara en sendos fallos a favor de Áñez y otros 17 involucrados, entre ellos Murillo.
Sobre estos hechos, el 27 de octubre de 2020, Murillo dijo que “ojalá que encuentren a las personas que han asesinado en Senkata y Sacaba, pero ojalá los busquen dentro de sus sindicatos”.
Es mala hora del hombre más fuerte de Áñez. La noche en que ella se proclamó mandataria ante la renuncia del presidente Evo Morales, el 12 de noviembre de 2019, amenazó con una “cacería” de masistas. Su blanco principal era el exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana.
El día anterior, fue uno de los primeros, junto a Jorge Quiroga, en recibir a Áñez en la acera de la Asamblea Legislativa. Entonces, la senadora había llegado a La Paz a preparar su proclamación.
Senador de la alianza Unidad Demócrata (UD), de Samuel Doria Medina y Rubén Costas, Murillo era el más cercano de los legisladores de su colega.
Ya proclamada, Áñez salió al balcón del Palacio Quemado. Allí apareció Murillo susurrándole algo a la mujer; como cuando se asomaban las elecciones, en el Corpus Christi de 2020, le dijo al oído que no hable del tema.
FRASES POLÉMICAS
SACABA
Yo hasta ahora no conozco una bala que se haya fabricado (para) que se dé la vueltita para entrarte por la nuca; no conozco.
QUINTANA
Vamos a ir a la cacería de Juan Ramón Quintana, porque es cacería; ése es un animal que está matando gente en nuestro país.
CELDA
Ya, muchachos. Ya pueden usar (las nuevas celdas en la cárceL de Cantumarca). Me van a guardar una, por si acaso; uno nunca sabe.
PRESOS
Tengo una orden expresa de salvar vidas; el que venga a jugar conmigo, gobernador, alcalde, lo voy a meter preso.
INOCENTE
No he robado, no he matado, no he asesinado; si quieren perseguirme y encarcelarme, me van a encontrar en mi casa.





















































































