La persistente escasez de diésel en Bolivia empieza a generar alarma en el sector productivo. El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, advirtió este jueves que, si no se garantiza el abastecimiento de combustible, el país enfrentará una crisis que afectará la producción de alimentos, el transporte y la exportación.
Según explicó, el agro depende directamente del diésel para poner en marcha su maquinaria. Además, trasladar la producción a los mercados internos y luego exportarla para generar divisas. “Son 1,6 millones de hectáreas que tenemos que sembrar en verano, y si no lo hacemos, el país no va a tener qué comer, no va a poder exportar y los bolivianos no tendremos trabajo”, explicó ante los medios.
CAO
La situación se agrava por las largas filas de camiones de alto tonelaje en las estaciones de servicio. De acuerdo con estimaciones del sector transporte en Santa Cruz, de cada 10 camiones, ocho permanecen parados por varios días, sin poder cargar diésel de manera regular. Esto genera retrasos y pérdidas que afectan a toda la cadena productiva.
Frerking alertó que, sin una solución inmediata, el riesgo no solo es para los productores, sino para la seguridad alimentaria del país. Recordó que la siembra de verano es fundamental para garantizar el abastecimiento interno de granos y derivados. Si esta etapa no se cumple a tiempo, el impacto se sentirá en los precios, en la reducción de la oferta y en la capacidad de generar ingresos a través de las exportaciones.
También cuestionó la falta de claridad del Gobierno respecto al abastecimiento de combustible. “El Gobierno tiene que sincerarse; si no tiene plata para comprar diésel, que lo diga”, afirmó.
Falta de Diésel
En esa línea, pidió flexibilizar los trámites para la importación de diésel y liberar las restricciones que impiden a los privados participar en el abastecimiento.
La CAO sostiene que el problema trasciende lo coyuntural, ya que la escasez de combustible golpea a uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional. “Toda la cadena está siendo perjudicada, desde el agro hasta el transporte y los consumidores finales”, recalcó Frerking.
De no resolverse el problema, advirtió, Bolivia podría enfrentar una crisis productiva. Afectaría directamente a la alimentación de la población y al ingreso de divisas por exportaciones, según varios sectores.





















































































