El exministro de Justicia César Siles fue sometido a una cirugía de emergencia la noche del domingo, tras ser internado en una clínica debido a complicaciones en su estado de salud.
La información fue confirmada este lunes por su abogado, Alberto Morales, quien detalló que el tratamiento postoperatorio será intensivo.
“Hemos conversado con él. Ayer (domingo) ha sido operado de emergencia. Se han tomado muestras para laboratorio externo y su diagnóstico es de un tratamiento delicado”, dijo en entrevista con Unitel.
Agregó que el paciente requiere curaciones continuas: “Deben realizarse cada hora durante siete días a tres semanas, incluso en horas de sueño”.
Antes de ser trasladado a la clínica, Carla Cornejo, esposa de la exautoridad, denunció que Siles se encontraba “delicado de salud” y que la defensa había presentado certificados médicos ante las autoridades. “Él ha recibido una cirugía y ahora por estas complicaciones está peor”, declaró desde dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC).
Según Cornejo, se entregaron todos los documentos requeridos para justificar la atención médica que requería el exministro. “Se han presentado antecedentes médicos que él tiene”, indicó.
Pese a ello, Siles permaneció tres noches en celdas policiales, hasta su audiencia cautelar por el caso Consorcio.
El Juzgado de Instrucción Anticorrupción dictó el sábado detención preventiva por cinco meses en la cárcel de Patacamaya, mientras avanza la investigación por los presuntos delitos de tráfico de influencias y consorcio de operadores de justicia.
Siles fue vinculado al caso a raíz de un audio en el que presuntamente coordina con el juez de Coroico Fernando Lea Plaza la destitución de la magistrada titular del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) Fanny Coaquira con el fin de habilitar a su suplente. Lea Plaza implicó directamente a Siles en su declaración ante la Fiscalía.
El estado de salud del exministro ahora podría abrir un nuevo escenario judicial, en función del informe médico forense y las condiciones de su tratamiento. La defensa insiste en que debe garantizarse la integridad y los derechos fundamentales de su cliente.





















































































