Tras la realización de la cumbre “Shield of The Americas” (Escudo de las Américas) en Estados Unidos, las analistas Angélica Coca y Francesca Emanuele coincidieron este lunes en que el encuentro refleja un relanzamiento de la estrategia estadounidense hacia América Latina bajo un enfoque de seguridad hemisférica y lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, también advirtieron cuestionamientos sobre su carácter unilateral y su posible uso como herramienta de presión geopolítica.
El fin de semana, el presidente Donald Trump se enfocó en América Latina y realizó una la cumbre «Escudo de las Américas» que contó con la presencia de doce presidentes latinoamericanos afines al mandatario de EEUU.
Ambas expertas señalaron en el programa Piedra Papel y Tinta de La Razón, que la cumbre reunió principalmente a gobiernos aliados de Washington y que la declaración final fue firmada únicamente por Trump, lo que abrió un debate sobre el futuro de las relaciones entre Estados Unidos y la región.
Coca sostuvo que la iniciativa se enmarca en una tradición histórica de la política exterior estadounidense vinculada a la influencia hemisférica, que remite incluso a la Doctrina Monroe.
“De alguna manera lo que vemos ahora es como una continuación, así como lo ha establecido el Departamento de Estado, los representantes del gobierno de Trump en la America Summit, sería la continuación, el Don’t Row Establishment”, dijo.
Según explicó, el enfoque de seguridad planteado en la cumbre genera dudas sobre su efectividad frente al crimen organizado, al considerar que la lucha contra los carteles requiere estrategias multilaterales basadas en inteligencia y cooperación.
Por su parte, Emanuele cuestionó que el combate al narcotráfico sea utilizado como argumento para impulsar acciones militares o presiones diplomáticas en la región.
A su juicio, el encuentro refleja una política exterior orientada a consolidar aliados en un escenario internacional marcado por conflictos bélicos, la competencia con China y el impacto económico de las tensiones globales.
Ambas analistas también coincidieron en que la ausencia de grandes economías regionales como México, Brasil y Colombia evidenció las divisiones políticas en el continente y podría anticipar una nueva etapa de alineamientos geopolíticos en América Latina.
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“Llama la atención que los principales tres países con los cuales Estados Unidos intercambia gran parte de la balanza comercial, que es México, Brasil y Colombia”, indicó Coca.
El debate también alcanzó a la política exterior boliviana. Coca consideró que el país debería priorizar una estrategia pragmática enfocada en sus intereses económicos y en la atención a los ciudadanos en el exterior, antes que concentrarse en eventos geopolíticos que profundizan la polarización regional.
Recordó que, a más de 100 días del gobierno de Paz, hasta ahora no se han concluido los trámites para designar a ningún embajador, ni siquiera en países de gran relevancia donde Bolivia debería contar ya con representantes y un cuerpo diplomático plenamente operativo.
“No tenemos embajadores designados. Entonces, básicamente, lo básico que deberíamos hacer en términos de política internacional, no lo estamos haciendo”, advirtió.
Las expertas indicaron que la cumbre abre interrogantes sobre el rumbo de la cooperación hemisférica en materia de seguridad y sobre el riesgo de que la política antidrogas derive en una mayor militarización del continente.





















































































