El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuso este sábado aranceles aduaneros del 25% a los productos procedentes de Canadá (con excepción de los hidrocarburos gravados al 10%), los de México y un 10% adicional a los ya existentes para los bienes chinos, anunció la Casa Blanca.
Washington quiere obligar a los tres países a actuar para reducir el tráfico de fentanilo, un potente opioide, hacia Estados Unidos. Además acusa a Canadá de no hacer lo suficiente para reducir los flujos migratorios a través de la frontera norte.
El secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, informó que la presidenta Claudia Sheinbaum se reunió este sábado con empresarios «frente a cualquier arbitrariedad comercial o de otra índole» que puedan aparecer «en las próximas horas».
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México
En el evento, Sheinbaum dijo mantener la «cabeza fría» y tener «paciencia», aunque no se refirió de manera explícita a los aranceles. «Yo no tengo preocupación porque la economía de México está muy fuerte, muy sólida», aseguró.
Los aranceles, que el magnate afirma que son una de sus palabras favoritas, se han convertido en un arma de la Casa Blanca desde el comienzo de su segundo mandato.
Estados Unidos tiene «grandes déficits» con los tres países blanco de las medidas, ha remarcado. Pero imponerles aranceles generalizados conlleva riesgos para Trump. Quien ganó las elecciones de noviembre gracias, en parte, al descontento de la opinión pública con los precios.
El viernes, Trump avanzó que algunos gravámenes pueden entrar en vigor en torno «al 18 de febrero».
Prevé «imponer aranceles a los microchips (…), al petróleo y al gas» y «muchos» gravámenes al acero. Y en el futuro tampoco se salvarán los productos farmacéuticos y el cobre.





















































































