Introducción: la Copa está desnaturalizada en el fútbol boliviano. Debería servir para ver choques entre clubes grandes y chicos. Debería ser aprovechada para chequear jugadores jóvenes. Así son los partidos coperos en todo el mundo menos en Bolivia. Nuestra Copa es un torneo anodino, insípido; se juega por obligación; mayormente con canchas vacías, en horarios y fechas contra natura. Es jueves y sobrevuelo en teleférico la Feria de la 16 en El Alto. Hay más vendedores que compradores; no hay quivo, cirilo.
La hinchada del Tigre es mayoría en Villa Ingenio y agota las entradas de su curva. Chocan el primero (Always Ready) contra el segundo (The Strongest) del torneo “todos contra todos” pero esto es la Copa. Henry, librero stronguista de la avenida Montes (es el único puesto con los colores gualdinegros entre tanto anaquel celeste) vende libros del Tigre, manillas y gorros en oro y negro a las afueras del Estadio Municipal de El Alto.
Nudo: Bustos improvisa un onceno y Baldivieso aprovecha para dar minutos al lateral derecho suplente (¿se va Diego Medina del CAR por fin?) y a chicos como Velasco. En el Tigre las novedades son Supayabe de lateral, Quaglio en el medio a pie cambiado, Altamirano ¡a la izquierda del doble cinco Quiroga-Arrascaita! y la dupla atacante Guerrero-Godoy.
Todo lo que podría salir mal con este experimento Frankenstein va a salir mal; o peor. La primera parte se juega como amistoso. Si ya el ritmo habitual de nuestro fútbol es lento, imagínate cuando en disputa hay casi nada (el premio de esta Copa es Bolivia 3 en la Libertadores para el ganador y Bolivia 4 en la Sudamericana). En algunas villas se juega por más.
El “score” parcial indica empate a uno con gol del “Almanaque” que luego se lesiona y tanto de Arrascaita (de los pocos que se toman en serio el partido). Hace viento y frío a la sombra; hace viento y calor al sol que quema, quema.
Desenlace: en la segunda parte Bustos cambia a Sebastián Altamirano dos veces de posición. Primero lo saca de su extraña posición por izquierda y lo regresa al medio para hacer pareja con Quiroga. Luego lo pone en su lugar natural, lateral. El técnico argentino, quizás avergonzando, mete a los tres buenos: Chura, Triverio y Amoroso. El partido se resuelve en la última jugada con un disparo del “Menona” Saucedo; es la única pelota que no puede sacar un excelso Banegas.
Post-scriptum: esta copa “loca” tiene cosas tan sinsentido como esta: Bolívar disputa en noche de jueves su partido contra Nacional Potosí y el domingo volverá a jugar otra vez de visitante -esta vez por la liga- ante el mismo equipo. ¿Y luego nos quejamos de los estadios vacíos?
(27/06/2025)















































































