Introducción: el entrenador del Tigre, Carlos Fabián Bustos, sacó campeón al equipo del flamante papa. El gringo-peruano Robert Prevost se hizo hincha de Alianza Lima durante sus cuarenta años de vida en el Perú. El argentino tiene varias dudas. El lateral zurdo es una de ellas. Contra San Antonio Bulo Bulo, toca Lino. El doble cinco es la otra. Arriba, el doble nueve (con la lesión de Guerrero) ha llegado para quedarse.
El joven (de 40 años) técnico cruceño de San Antonio, Joaquín Monasterio, fue asistente de Robatto en Nacional Potosí. Va a hacer una cosa extraña: reserva a sus mejores hombres (juegan entre semana contra Vélez Sarfield en Buenos Aires por Copa Libertadores) y luego va a intentar remedar el descosido.
Nudo: la primera parte termina con un contundente cuatro a cero (con goles de Triverio, Godoy, Quiroga y Arrascaita). Es un Tigre intenso, dinámico, preciso; con un gran Altamirano que se asocia a la perfección con el mejor del “field”, Amoroso. Es un equipo ambicioso. Bustos ha elevado el nivel de la gran mayoría de sus dirigidos. Todos quieren hacer buena letra.
Tiene un problema, no obstante: la banda izquierda. John García no siente esa posición y se mete al medio; y Lino no trepa; es central. En el mapa de la cancha, reina un oasis por ese costado zurdo. San Antonio no dice presente en el Siles. La decisión de Monasterio de colocar a Huayhuata de central es imperdonable (en el descanso entrará el titular Barbosa).
Desenlace: la segunda parte ve el otro semblante del Tigre. Encajará tres goles (con Banegas atajando un penal). A finales del siglo XIX, el escocés Robert Louis Stevenson (escritor de piratas y tesoros perdidos) publicó una novela corta que parió un género: el terror gótico. Titulaba “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hyde”. Narraba la historia de una persona con dos caras: una aparentemente buena y otra sorprendentemente malvada.
El Tigre es una máquina de hacer goles (lleva 16 goles en los últimos tres partidos) pero tiene un problema en la contención. El incomprensible cambio de Triverio por Castro inaugura el segundo doble cinco del partido (Quiroga-Castro). Arrascaita va ¡de media punta! El Tigre terminará con Castro-Arrascaita cuando entre el chango Santiago Melgar. Este quilombo será capitalizado por San Antonio para facturar un resultado de tenis, aprovechando la pelota parada y la falta de marca de la zaga central atigrada.
Post-scriptum: el Tigre tiene un problema de equilibrio (en eso se parece a Bolívar). Cada vez ataca mejor, cada día defiende peor. Para salir campeón vamos a necesitar algo más que unas estampitas benditas del papa.















































































