El XV Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca Americana “Misiones de Chiquitos” concluyó en Santa Cruz con la fuerza de un Coro Monumental y el recuerdo de tres décadas de trabajo cultural de la Asociación Pro Arte y Cultura (APAC).
A lo largo del evento hubo más de 130 conciertos y 80.000 asistentes.
Más de 150 voces dirigidas por el maestro brasileño Parcival Módolo dieron el broche de oro en la parroquia San Roque, donde también se rindió homenaje al padre Piotr Nawrot por sus 45 años de vida sacerdotal y su aporte a la memoria musical de las comunidades.
La edición 2026 desplegó más de 130 conciertos en 20 localidades, con la participación de alrededor de 1.300 músicos y una asistencia estimada de 80.000 personas. Para Percy Añez Castedo, presidente del Directorio de APAC, el balance fue positivo, “no es un festival que espera a la gente; va hacia la gente. Los músicos viajan y van al encuentro”, dijo.
Lea también: Convocan a jóvenes chefs bolivianos a competir en escenario internacional
El festival nació en 1996, impulsado por Marcelo Araúz, fundador de APAC, quien recuerda los inicios marcados por carencias y desafíos: “Nos faltaba todo en esa época: no teníamos órgano, ni instrumentos suficientes. Poco a poco fuimos dotando a APAC de instrumentos musicales y construyendo el festival”.
Desde entonces, la Orquesta de Urubichá y otros elencos nacionales han mantenido viva la raíz boliviana del encuentro, dialogando con intérpretes internacionales de alto nivel como el violinista francés Julien Chauvin.
La calidad musical y el intercambio entre artistas invitados y músicos locales reafirmaron el carácter internacional del festival sin perder su identidad. Para las comunidades misionales, la música barroca es más que un repertorio, es parte de una cultura que se transmite y se fortalece con cada edición.
El Festival se ha consolidado como una de las plataformas culturales más importantes de Bolivia,
Para Araúz, el camino continúa, “es una joya de Bolivia y así debería proyectarse”. APAC asume ahora el desafío de ampliar su alcance y sumar nuevos aliados para que la música y el patrimonio de Chiquitos sigan vivos para Bolivia y el mundo.





















































































