Nota del editor:
El título del informe “Locas, P*t4s y Jairas” se cita textualmente por su relevancia académica. El contenido de esta nota aborda el fenómeno de la violencia política digital desde un enfoque de derechos y sin lenguaje ofensivo.
Violencia política digital
El informe fue presentado por Lu An Méndez, coordinadora del Centro S.O.S. Digital, quien explicó en el programa Piedra, Papel y Tinta de La Razón Plus que la violencia en redes contra las mujeres en política no es un fenómeno aislado, sino parte de una estructura sostenida por estereotipos y ataques sistemáticos.
28 candidatas y 800 comentarios
El estudio analizó 800 comentarios públicos dirigidos a 28 mujeres candidatas durante el reciente proceso electoral boliviano. Asimismo, detectó patrones repetitivos de misoginia.
Los hallazgos muestran que los insultos y descalificaciones se repitieron en los comentarios de distintas entrevistas y redes sociales, lo que sugiere una coordinación organizada de ataques.
Los mensajes más comunes asociaban a las mujeres con figuras masculinas o reducían su participación política al ámbito privado, afectando su legitimidad pública y autonomía política. En algunos casos, las agresiones también combinaron componentes de racismo, clasismo e ideología partidaria.
Estrategias de evasión
El equipo analizó publicaciones en YouTube, Facebook y TikTok, y observó diferencias en la forma en que operan los mecanismos automáticos de moderación. Sin embargo, las plataformas no fueron permisivas, sino burladas mediante códigos y emojis.
En algunos casos, los sistemas de detección —basados en inteligencia artificial— no lograron identificar ciertos mensajes ofensivos, no por falta de control, sino porque los agresores utilizaron recursos deliberados para evadirlos, como alterar palabras con números, símbolos o emojis.
Esta manipulación digital permitió que los comentarios misóginos pasaran inadvertidos para los algoritmos, demostrando que la violencia política digital se adapta a los filtros de cada red y requiere estrategias de moderación más sofisticadas, no una ausencia de control. “Estas estrategias demuestran que los ataques se adaptan a las reglas de cada red para sobrevivir más tiempo”, explicó Méndez.
Efectos reales
La coordinadora advirtió que esta forma de agresión trasciende el plano digital.
Las candidatas afectadas experimentan daños psicológicos, desgaste familiar y, en muchos casos, autocensura política.
“El discurso digital tiene efectos reales. Aísla a las mujeres de los espacios de decisión y erosiona su participación democrática”, señaló Méndez.
Recomendaciones
El informe propone cuatro líneas de acción concretas para reducir la violencia política digital y proteger la participación femenina en el ámbito público.
- Fortalecer los canales de denuncia y apoyo.
Se plantea establecer rutas claras y rápidas de denuncia, con seguimiento institucional y acompañamiento psicológico y legal para las víctimas.
Las instituciones deben publicar reportes de casos y medidas adoptadas, promoviendo transparencia y confianza. - Mejorar la moderación de contenidos.
Las plataformas digitales deberían cooperar con autoridades y organizaciones locales para identificar mensajes repetidos o campañas coordinadas, etiquetar contenido de riesgo y aplicar sanciones cuando se confirme acoso sistemático. - Capacitar a periodistas y equipos de prensa.
Los medios necesitan protocolos de moderación ética, listas de palabras de odio y criterios de respuesta ante agresiones digitales. En este sentido, los medios y equipos de prensa deben fortalecer sus filtros.
Capacitar a los administradores de redes en detección temprana de acoso puede evitar su normalización. - Promover la alfabetización digital con enfoque de derechos.
El informe sugiere desarrollar talleres para candidatas, equipos de campaña y ciudadanía, sobre privacidad, seguridad y denuncia.
El objetivo es que las mujeres participen activamente en la vida pública sin temor a la violencia digital.
Ver también: Autoridades brasileñas rescatan a 36 bolivianos sometidos a esclavitud
Agenda pendiente
La investigación —realizada junto a Internet Bolivia, Oxfam y InternetLab de Brasil— seguirá procesando más de 20.000 comentarios adicionales. Con esa base, se buscará identificar patrones de agresión, redes de difusión y responsabilidades institucionales.
“El desafío es traducir la evidencia en políticas públicas y protocolos claros”, concluyó Méndez.
La violencia digital, agregó, “no se borra con un clic; necesita voluntad política y compromiso de las plataformas”.




















































































