La Flotilla Global Sumud zarpó con una misión clara: romper el bloqueo a Gaza y llevar ayuda médica, alimentos y periodistas a una de las zonas más devastadas del planeta. Sin embargo, la travesía terminó con violencia, detenciones y denuncias de tortura, según testimonios de los activistas a bordo, entre ellos el abogado estadounidense Thomas Becker, quien relató su experiencia tras ser liberado en Israel.
Romper el silencio
El viaje formaba parte de una campaña internacional de solidaridad integrada por médicos, periodistas y defensores de derechos humanos. La flotilla, compuesta por nueve embarcaciones con cerca de 500 participantes, navegó en aguas del Mediterráneo con la intención de entregar ayuda a hospitales y comunidades palestinas.
“Lo que ocurre en Gaza es un genocidio. Los canales diplomáticos fallaron, por eso decidimos actuar”, declaró Becker desde Washington D.C., tras su regreso.
El activista explicó que los barcos transportaban insumos médicos, alimentos y equipos de comunicación para visibilizar la crisis humanitaria. Durante la travesía, los participantes mantenían contacto con personal de salud y periodistas palestinos que documentaban el conflicto desde el interior de Gaza.
Ataque en aguas internacionales
La madrugada del operativo, helicópteros israelíes interceptaron las embarcaciones a 120 millas de la costa de Gaza, una zona reconocida como aguas internacionales. Según Becker, los soldados irrumpieron armados, secuestraron a los tripulantes y los trasladaron a una prisión de alta seguridad en Israel.
“Nos golpearon, nos humillaron y nos obligaron a repetir consignas a favor de Israel. Nos torturaron psicológica y físicamente”, denunció.
El activista describió que fue retenido durante tres días en condiciones inhumanas. Los prisioneros, entre ellos adultos mayores y personal médico, fueron privados de comida y atención sanitaria. “Había personas de 80 años sin sus medicamentos. Pedir ayuda era motivo de agresión”, afirmó.
Presión internacional y liberación
La liberación de Becker y otros activistas se produjo tras una ola de presión diplomática y protestas en varios países. Organizaciones de derechos humanos, congresistas estadounidenses y el Gobierno de Bolivia exigieron su liberación inmediata.
“Miles de personas llamaron a las embajadas. El apoyo del presidente de Bolivia fue fundamental”, reconoció Becker.
Aun así, subrayó que la situación del pueblo palestino es miles de veces más grave, recordando que “la diferencia está en el privilegio de tener un pasaporte extranjero”.
Becker anunció que los miembros de la flotilla presentarán denuncias ante la Corte Penal Internacional (CPI) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por tortura, detención ilegal y crímenes de guerra cometidos por el gobierno israelí.
“El genocidio es el crimen de los crímenes. Si no se juzga a los responsables, no habrá paz”, advirtió.
El abogado pidió a los países del sur global, especialmente a América Latina y Mercosur, romper acuerdos comerciales con Israel mientras persista la ocupación de territorios palestinos, en cumplimiento del derecho internacional.
Continuidad de la misión humanitaria
Aunque la Flotilla Global Sumud fue interceptada, Becker aseguró que la misión cumplió su objetivo simbólico: mostrar la resistencia civil y reabrir temporalmente el acceso marítimo para pescadores palestinos y el alto al fuego sobre tierra palestina.
Las próximas etapas del movimiento incluirán nuevas expediciones con médicos y periodistas, además de campañas internacionales para fortalecer la solidaridad con Gaza.
“Seguiremos navegando. Gaza no necesita caridad, necesita libertad”, sostuvo el activista.
Ver también: Los palestinos vuelven a una Ciudad de Gaza devastada
Llamado a la solidaridad
Desde La Paz, Becker agradeció al pueblo boliviano por su apoyo y solidaridad constante. Recordó que Bolivia mantiene una posición firme en defensa de Palestina ante organismos multilaterales.
“Bolivia siempre ha estado del lado de la justicia. Gracias por preocuparse por nosotros y por no callar ante el sufrimiento del pueblo palestino”, expresó.
Becker adelantó que planea visitar Bolivia en las próximas semanas para continuar promoviendo acciones de defensa de los derechos humanos y denunciar las violaciones ocurridas durante su detención.
Gaza: Urgencia internacional
La guerra en Gaza, que supera ya dos años de ataques, ha dejado decenas de miles de muertos y desplazados, además de una destrucción casi total de hospitales, escuelas y viviendas.
Becker insistió en que la comunidad internacional debe actuar con firmeza para detener la ocupación israelí y garantizar el ingreso de ayuda humanitaria permanente.





















































































