El senador del Movimiento Al Socialismo (MAS) Rubén Gutiérrez reconoció que la derrota histórica de su partido en las elecciones generales del 17 de agosto se debió a la fragmentación interna.
“Lo que pasó es la división, ya no hay esa unidad orgánica, política, ideológica como existió en pasadas elecciones desde 2005. Cuando existe unidad, se logran grandes resultados, así como tuvimos mayorías y dos tercios. Eso es lo que no ha existido. Nos hemos dividido, nos hemos fraccionado, nos hemos peleado, y eso realmente nos ha pasado la factura”, respondió en La Razón Radio tras ser consultado sobre qué pasó con el MAS.
El diagnóstico llega tras el derrumbe del partido que gobernó Bolivia durante casi dos décadas. Y, que, en las últimas elecciones, apenas alcanzó el 3% de los votos con el exministro de Gobierno Eduardo del Castillo como candidato. Con ello, el MAS pasó de tener mayorías legislativas a asegurar solo 2 diputados para el próximo periodo.
Hegemonía
El MAS tuvo un ciclo de hegemonía política con Evo Morales a la cabeza, cuando ganó en 2005 con el 53,7% de la votación. En 2009, alcanzó el 64,2% y en 2014, el 61,3%.
El primer revés lo obtuvo en febrero de 2016 cuando se rechazó la posibilidad de modificar la Constitución para postular por cuarta vez a Morales. En 2019, tras imponer su candidatura, los resultados preliminares apuntaron a una victoria de Morales con un 46% al 95% de votos escrutados. Estos resultados produjeron una crisis postelectoral. Su rival en esa elección, Carlos Mesa, acusó a Morales de haber cometido “fraude electoral” lo que precipitó su salida del poder.
División
En 2020, el MAS recuperó el Gobierno con la victoria de Luis Arce con el 55%. Sin embargo, las tensiones entre el presidente y Morales detonaron la implosión del partido.
El distanciamiento se percibió a principios de septiembre de 2022, cuando el expresidente acusó al Gobierno de propiciar un “plan negro” en su contra.
Las divergencias llegaron al extremo de llamar Morales a Arce traidor y señalar que el MAS no está en el gobierno. En respuesta, el presidente acuñó la frase “ni cobardes ni traidores”.
En 2024 Morales perdió la dirección del partido, debido a decisiones de una Sala Constitucional en La Paz, que definió que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) valide el congreso masista que fue promovido en El Alto por el gobierno. De esa manera, el partido quedó bajo el mando de Grover García.
Este quiebre se trasladó a los comicios de agosto, donde Del Castillo, no logró ni 160.000 votos, frente al más de un millón de militantes inscritos que registra el frente.
Mientras que el voto nulo, promovido por Morales alcanzó el total de 1,364,684 votos.





















































































