El primer embajador del Estado de Palestina en Bolivia, Mahmoud Elalwan, concluyó su misión diplomática después de siete años y medio en el país. Afirmó que del pueblo boliviano aprendió sobre “la justicia, la paz” y agradeció a Bolivia por “darle” lecciones de solidaridad.
En entrevista con Piedra, Papel y Tinta de La Razón, recordó que llegó en 2017 para abrir la sede diplomática de Palestina en La Paz. Se despidió, convencido de que Bolivia no solo fue un destino laboral, sino también un hogar.
“Entonces me sentí que me he trasladado de mi familia física a una familia mucho más amplia, mucho más grande aquí en Bolivia”, indicó.
‘Vine para acá corriendo’
Elalwan recordó con nitidez su primera impresión al aterrizar en El Alto tras haber concluido su misión en España. Vine para acá corriendo, dijo, “y cuando llegué, con el avión así mirando las montañas y la nieve. Y cuando ya aterrizas y ves la altura y las montañas y estas sierras y la construcción, los colorines diferentes que tiene La Paz en especial y Bolivia en general”.
En su criterio “Bolivia ya no es un país”, es casi un continente que tiene desierto, Amazonía, lagos, salares, valles. “Y lo más importante, tiene un pueblo tan cariñoso y pacifista”. Aquí, señaló, el mundo se mira a través de las estrellas, no del reloj.
El embajador destacó la decisión histórica de Bolivia de romper relaciones diplomáticas con Israel en 2023, así como los gestos de ayuda humanitaria en los momentos más “difíciles” cuando el país donó 90 toneladas de alimentos y medicamentos.
También destacó que Bolivia haya denunciado el genocidio en Naciones Unidas, la Corte Internacional de Justicia, el Consejo de Seguridad, o en bloques como los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).
Conquistado por la sopa de maní
Más allá de la política, Elalwan se despide con recuerdos de la vida cotidiana. La gastronomía boliviana lo conquistó, en especial la sopa de maní, que confiesa haber aprendido a preparar para su familia. “Y nunca en mi vida comí carne tan sabrosa como la de Bolivia”, dijo entre risas.
Incluso halló similitudes culturales inesperadas. Nombró, por ejemplo, que, en un viaje a Tarija, le ofrecieron Sfija, una empanada palestina que lleva el mismo nombre. El pan de Laja, que es idéntico al “pan típico palestino”, que preparaba su madre y su abuela. El bordado “punto cruz”, que es similar a los tejidos del país del Medio Oriente.
El embajador aseguró que recorrió gran parte del territorio nacional. Quedó enamorado de cada rincón. “La Paz, con su tranquilidad y sus montañas; Santa Cruz, con sus colores y frutas; Cochabamba, con su gastronomía; Sucre, la ciudad blanca y colonial; Tarija, con su calidez y hasta con un plato palestino en sus calles; el Beni y su selva amazónica; el Salar de Uyuni y el lago Titicaca. Bolivia es un paraíso, un país al que hay que cuidar y admirar”.
Antes de despedirse, expresó un agradecimiento especial. “Gracias al pueblo boliviano por estos siete años de apoyo y cariño. Gracias a los medios como La Razón que siempre dieron voz a Palestina. Forman parte de este éxito en estrechar la relación de amistad y hermandad entre nuestros pueblos”.
Situación de Palestina
Durante la entrevista, Elalwan denunció que pese a tener un amplio reconocimiento internacional, hoy Gaza está “ocupada, bloqueada y sometida al genocidio”.
Recordó que, en 1947, la Organización de Naciones Unidas (ONU) aprobó la resolución 181 que recomendaba la partición de Palestina en estados judíos y árabes. En ese sentido, indicó que su nación cedió el 78% para que “nazca Israel” (1948) con la promesa de que el 22% restante pueda vivir en paz.
El embajador denunció las consecuencias humanitarias de la ocupación: más de 64.000 palestinos asesinados, incluidos 40.000 niños, y la imposición de un bloqueo de 17 años que limita el acceso a alimentos, medicinas y servicios básicos.
En la actualidad, más del 40% de Gaza está bajo control militar israelí. La invasión dejó como resultado la muerte de cientos de civiles y se dejó a la población en situaciones extremas.
Este viernes, más de 40 relatores y expertos en derechos humanos de la ONU han solicitado una reunión de emergencia en la Asamblea General para abordar lo que califican como un “genocidio y hambruna deliberados en Gaza”. Instan a la comunidad internacional a presionar a Israel para que detenga la ocupación y permita la entrada de ayuda humanitaria de manera segura y eficaz.





















































































